La importancia del turismo

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Una de las sugerencias que debe tener en cuenta la presente administración departamental es la valía que representa la actividad del turismo en el Atlántico y que ponga todo su empeño para que los atractivos de nuestro departamento sean incluidos en los paquetes turísticos que en ciertas épocas del año ofrecen las empresas promotoras del país y del extranjero.
Indudablemente las perspectivas de la actividad turística en el Atlántico son inmejorables, siempre y cuando gobierno y sector privado hagan los esfuerzos necesarios para que: primero, las condiciones para los viajeros sean cada día mejores, y segundo, que los requerimientos de la oferta sean satisfechos por las empresas dedicadas a la industria sin chimenea.
El tema del turismo en nuestro departamento obliga a definiciones impostergables, el Atlántico posee muchos atractivos pero a la vez olvidados y abandonados. Sin duda que gran parte de la culpa debe adjudicarse a los propios atlanticenses con sus autoridades a la cabeza, porque en realidad nunca le han asignado al tema la importancia que merece y cuando se hacen los nombramientos y se han destinado pequeños recursos a la promoción y al establecimiento de un sistema de información y atención al turista, las designaciones recaen en personas poco comprometidas con los objetivos perseguidos, convirtiéndose en funcionarios que desperdician los dineros que deberían tener una buena inversión.
Acogiendo conceptos e inquietudes de las distintas comunidades del departamento del Atlántico, en anteriores ocasiones hemos hecho referencia en este mismo espacio editorial, a la importancia de buscar los mecanismos y las herramientas necesarias que permitan convertir al sector turístico en una de las alternativas económicas para el departamento.
Hay que anotar que los distintos estamentos sociales, económicos y políticos han participado en infinidad de talleres, seminarios, encuentros y hasta ruedas de negocios que han girado en torno al caso del turismo en el Atlántico, pero siempre al final de los mismos se llega a igual conclusión: “Se necesita impulsar la industria, aprovechando las inmensas riquezas naturales que poseemos”. En medio de dichas conclusiones se han incluido efervescentes propósitos y ofrecimientos de momento que nunca se han cumplido. El sector turístico, al menos en lo que respecta a la parte gubernamental en el Atlántico, siempre ha estado abandonado por décadas y los mínimos proyectos que se han iniciado han sido efímeros y rápidamente olvidados.
Nunca se han hecho inversiones de importancia y sobre todo responsables, donde no se desperdicien los pocos recursos que se destinan a esta actividad, considerada como una importante fuente de empleos en otras regiones de nuestra Costa Caribe.
Por esto se hace necesario que el sector oficial trabaje mancomunadamente con el privado, para convertir el turismo en la mejor alternativa de desarrollo económico y social del departamento del Atlántico y sus municipios costeros.
El potencial de Barranquilla y el Atlántico es inmenso, no obstante es una riqueza inerte, que no ha producido más allá de suspiros y admiraciones. El convertir el turismo en una alternativa de desarrollo es el principal reto que debemos ponernos los barranquilleros y atlanticenses.
Lo vivido en estos días de carnaval, con la asistencia masiva de turistas, sirve para afianzar esta idea y proyectar con trabajo un gran futuro para el Departamento en materia de turismo.

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