Recuerdos de las Estampas de Rebolo

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Orlando Villarreal G.

*Segundo conversatorio de la gran familia de antaño, con sus profesionales, deportistas, hacedores del carnaval, músicos, humoristas y demás, quienes evocaron su ‘vieja guardia rebolera’.

Mi apreciado y distinguido tío, Jorge Pedraza González, es un especialista en destapar ‘baúles de los recuerdos’ para rememorar y/o mostrar nuevamente y por segunda vez, las finas estampas o personajes considerados así por aquellos hechos que están grabados en la memoria de una sutil población que por su historia, tradición y costumbrismo, ha permitido que Rebolo se convierta en el barrio más conocido de Barranquilla, por ser popular, folclórico, autóctono y respetado.

Para lograr la segunda asistencia, Jorge Pedraza González, coordinador innato de esta quijotesca integración ‘rebolera’, acudió a su vieja agenda y procedió a conectarse con quienes estuvimos en el primer conversatorio y con otros, quienes por residencias, acción laboral o dificultad para atender el primer llamado, y en este dijeron sí, en el reencuentro de los ahora viejos amigos, forjadores de la ‘guardia vieja’, con ese decir o cántico de: “no joda, mi hermano, tanto tiempo sin vernos, cómo cincuenta años y todavía estamos igualitos”, se decían unos a otros, algo nunca visto ni vivido en Barranquilla ni Colombia. Voz de condolencias por la muerte del amigo Daniel Villarreal, trabajador y jugador del Colombiano de Avianca. Un minuto de silencio a su memoria.

Los asistentes fueron: Edmundo Villarreal, su esposa Josefita y su hermana Ruth, con su carnal Argel Noriega; Gustavo Cervantes alegre por encontrarse con mi tío, Gustavo Pedraza González, fundador de las ‘Animas Blancas de Rebolo’, a quien por ‘penitencia’ dichos animados disfraces no le permitieron hablar o su nueva religión se lo impide, no creo que su esposa Irma del Socorro ‘Socorrito’ se lo haya prohibido; que evoque sus disfraces acá de ‘mujer’ y lo que decía su hermano, mi papá, José Manuel Villarreal Pedraza y en Bogotá, entre Socorrito y quien esto escribe lo preparamos como ‘loco’ y después para que lo terminara no hubo Dios ni ayuda.

Otros concurrentes: Jeison, Queibi, Deisy, Rafael Ríos, Gene Noriega, Ismael Pájaro, Alcides Suárez, Toto Noriega, Julio Noriega, mi tío Oswaldo Pedraza González y su esposa América, Irene de Suárez, Blas Ahumada, el ‘mochilero’ de las ‘Animas Blancas de Rebolo’, quien nunca dio cuentas claras; José Llanos, Carmen Ahumada, mi tío Heberto Pedraza González, Pepe Granados, Víctor Martínez Martínez, Pedro Turbay, Pelly Toscano, hermano del  jugador de fútbol Henry Toscano; Jaime Muñoz, habló del ‘Campo Barranquilla’ y de Marcos Coll, Antonio Rada, Efraín ‘Caimán’ Sánchez, todos fallecidos; su hijo, el abogado Jorge Muñoz, se refirió a la popularidad de los barrios San Roque, Chino-Montes, Rebolo y otros, con un respectivo anecdotario.

Mi tío Oswaldo Pedraza González, abogado con estudios profesionales en Italia y Francia, calificó a Rebolo como “el ombligo de Barranquilla”, registrando su grito de combate: “Somos reboleros de pura cepa”. Reconoció la gestión de integración de su hermano Jorge con la tercera y cuarta edad y expresó; “que yo sepa, lo que ha hecho mi hermano Jorge, nadie ha hecho esto en los barrios de Barranquilla ni de toda Colombia”.  Por su parte, Argel Noriega, portero en el fútbol aficionado, sugirió que esas reuniones se hagan con más frecuencia y que no deben ser las de un sepelio, en los que por obligación hay que saludarse; caso del futbolista Carlos ‘Marrano’ Comas, quien hace poco falleció, según información de su hermana Patricia Comas, quien asistió.

Jorge Pedraza González, mi tío, con su esposa Hilda y el ingeniero Paúl, su hijo, fueron excelentes anfitriones,  enmarcados por bebidas, refrescos y un buen sazonado sancocho de guandú o guandul,  algunos de los asistentes satisfechos por el menú ofrecido, sin pena repitieron.

Recuerdo que cualquier domingo mi papá me llevó a la casa de esquina de la calle La Fe, oriente de Rebolo, de su padre, mi abuelo Vicente Pedraza Niebles y de su señora Gregoria González, hubo empatía, aprendí a conocerlos y con mi viejo les visitábamos en el Mercado Público de Barranquilla. Mi abuelo, se distinguía con sus vestidos enteros de dril naval y su sombrero y doña Grego, con su excelente culinaria, quienes me  atendieron y sus hijos e hijas, mis tíos, me rodearon de cariño y afecto. Sus nombres deben incluirse en el Libro  Obituario de Rebolo, donde se registren a los grandes personajes “de pura cepa”. Estaré en el próximo conversatorio. OVIGRA

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