¿Cómo establecen la ley y el propio estatuto general de la Universidad del Atlántico su reforma?

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Por: Gaspar Hernández Caamaño 

En “La Ciudad Antigua”, el historiador francés Fustel De Coulanges, relata cómo era el día a día del ciudadano en la Atenas, creadora de la llamada Democracia Directa. Se la pasaban de asamblea en asamblea, donde se discutían los asuntos de la Polis, como enviar a sus hijos soldados a la guerra.

Esa fue, la ateniense, una democracia de ciudadanos con libertad y capacidad de decisión, que excluía a las mujeres y a los menores de edad. Además la ciudadanía se adquiría a los 35 años de edad y se otorgaba a quienes tenían bienes terrenales para sobrevivir o a quienes recibían una “mermelada” de Pericles.

Esa democracia asamblearia, además de excluyente, el drama de Tiresias, cometió errores como el del juicio popular, 500 jueces, donde se condenó a muerte, por envenenamiento, al más sabio y amante de Atenas, Socrátes, el hijo del albañil del Demos (pueblo), sólo por ser impío y hacer preguntas incómodas a los que no aprenden a pensar, autónomamente, por si mismo.

He recordado ese pasaje del libro ” La Ciudad Antigua”, en estos dias de brisas de Carnaval, cuando leo sobre una marathón de Asambleas entre la comunidad de la Universidad del Atlántico para negociar una reforma del Estatuto General de la misma, al que profesores y alumnos califican de antidemocrático en asunto como escogencia de rector y decanos, es decir “los más sabios”, según la semántica latina.

DE ASAMBLEA EN ASAMBLEA.

Con la posesión de un nuevo gobierno departamental, que encontró la vida universitaria detenida por una larga e incómoda protesta de estudiantes y docentes, la nueva gobernadora, asumiendo que en tal condición preside las sesiones del Consejo Superior Universitario, aceptó conversar con los “tomistas” en la búsqueda de superar la parálisis académica-administrativa que, desde Octubre del 2019, sufría la Universidad del Atlántico.

Y de esas conversaciones, donde se excluyó al rector encargado del Alma Mater, se negoció un acuerdo, entre gobernadora y “tomistas”, para levantar la protesta si se realizaba una pronta reforma Estatutaria, que se venia “cocinando” de tiempo atrás: cuando la rectoria quedó acéfala y “viejos poderes” podrían resucitar de las cenizas, como El Ave Fenix.

Materializado el acuerdo con el poder EJECUTIVO DEPARTAMENTAL, estudiantes y profesores, facultad por facultad, volvieron al ejercicio de convocar Asambleas tras Asambleas, para concebir y redactar una propuesta de reforma, en profundidad, del Estatuto General, al que consideran superado por las circunstancias, no definidas, de la Educación Superior colombiana.

LAS PROPUESTAS CONOCIDAS.

Inicialmente conocí un oficio, de fecha 15 de enero pasado, suscrito por el representante de los docentes (de carrera) ante el Consejo Superior, donde comunicaba su entusiasmo por haber incluidos, en la reforma que se pretende, disposiciones favorables a un sector de docentes universitarios( sin carrera). El consejero expresó en dicho oficio público que él, se comprometía, como cualquier edil, a dar su voto en el Superior por esa inclusión. O SEA ANTICIPABA SU VOTO. Voto por lo que él, no la institución, se había comprometido. Es decir, un oficio proselitista.

Pasados los días, vi una foto del aludido consejero en una de las reuniones de “los tomistas” con la Gobernadora, previas al levantamiento de los “campamentos”. Puro lenguaje de sublevación o de rebeldía moceril, versaría “El Tuerto” López, buscando causa. Y esa reunión no era del Superior.

Pasado Enero, leído el bando carnavalero y cuando se normalizó la vida en la Ciudadela Universitaria, en la página oficial de la Universidad se publica una “nueva” propuesta de reforma del Estatuto General. A esta propuesta se le anticipo con una foto de un grupo de “reformadores”, donde también aparece el consejero de marras, que anuncian que concluyen su tarea de “comisión de sabios”. Comisión que, al parecer, integraron, entre otros redactores, la asesora legal del Despacho de la Gobernadora, un delegado del MEN, un abogado de la firma consultora contratada para esa labor por suma millonaria, un exdecano de Economía, un grueso número de estudiantes y el ilustre representante de los docentes al Superior. Fue una comisión flotante, como la guacherna fluvial.

Y esa propuesta, que presumo el Consejo Superior esta obligado, compromisoriamente, a votar favorablemente, se esta ocializando, con las masas crudas, como los panes dieteticos, en cumplimiento del acuerdo celebrado con la Gobernadora bajo la condición de acabar “la toma” de las instalaciones administrativas de la Universidad.

En todo éste inter-face, perdón anti-faz, para nada aparece o se alude a la figura del rector encargado. Es decir, sin la autoridad ejecutiva de ley. Fue un acuerdo o propuesta con un nuevo poder o autoridades universitarias?. El poder de unos docentes con unos estudiantes, sin que dicho poder devenga de un acto jurídico, sino de facto?. Whats the question.?

Esta comisión reformadora está establecida en el Reglamento Interno del Consejo Superior?. Hay que averiguarlo.

Pero todo indica que fue una comisión , de hecho, creada para superar la coyuntura. Y ahora, su propuesta va a ser sometida a un Consejo Superior de seis miembros. Los estudiantes NO VOTARAN, CARECEN DE REPRESENTANTE; LOS EGRESADOS TAMPOCO PODEMOS VOTAR, NO TENEMOS CONSEJERO QUE NOS REPRESENTE; TAMPOCO LOS GREMIOS. O sea una propuesta de un nuevo Estatuto General para la Universidad del Atlántico, que los mismos que la redactaron VOTARAN. Y eso es demo-cracia?. DIRECTA, REPRESENTATIVA O PARTICIPATIVA?. Hay que buscar un oráculo para que adivine.

Pero me inquieta lo siguiente: QUÉ PASÓ CON EL RECTOR?. Él no vota en el Superior. Pero puede opinar. Qué dice?. Lo está pensando. Mientras eso ocurre veamos qué dice LA LEY.

EXPEDIR Y MODIFICAR ESTATUTOS.

El artículo 65 de la Ley 30 de l992, por la cual se organiza el Servicio Público de Educacion Superior, establece las funciones de los Consejo Superiores en las universidades colombianas. Y el literal D de esa norma dice: ” Expedir y modificar sus propios Estatutos”.

Pero el citado artículo 65 de la Ley de Educación Superior, tiene un parágrafo, el cual dispone: ” EN LOS ESTATUTOS DE CADA UNIVERSIDAD SE SEÑALARÁN LAS FUNCIONES QUE PUEDAN DELEGARSE EN EL RECTOR”.

La delegación es una figura administrativa donde los poderes se pueden complementar en el ejercicio de sus funciones básicas, sin desprenderse que las responsabilidades que le son inherentes.

En acatamiento a esas disposiciones legales, el Consejo Superior de la Universidad del Atlántico, mediante el Acuerdo Superior No. 007 del 2007, contentivo del Estatuto General VIGENTE, estableció en el literal E de su artículo 18 la siguiente función de ese máximo órgano de gobierno: ” APROBAR, EXPEDIR, MODIFICAR Y REGLAMENTAR LOS ESTATUTOS: GENERAL, DOCENTE, DE PERSONAL ADMINISTRATIVO, ESTUDIANTIL, ELECTORAL, DE CARRERA ADMINISTRATIVA, EL REGLAMENTO INTERNO DE TRABAJO, Y EN GENERAL TODA LA NORMATIVIDAD NECESARIA PARA EL FUNCIONAMIENTO DE LA INSTITUCIÓN. ESTA FUNCIÓN PODRÁ SER DELEGADA AL RECTOR DE CONFORMIDAD CON EL PARÁGRAFO ÚNICO DEL ARTÍCULO 65 DE LA LEY 30 DE 1992, EXCEPTO LA EXPEDICIÓN DEL ESTATUTO GENERAL, CUYA COMPETENCIA ES INDELEGABLE.”

La norma Estatutaria vigente, en consonancia con la Ley, permite que en los procesos de reformas estatutarias al rector de la Universidad se le DELEGUE, entre otras, las funciones de “APROBAR, EXPEDIR, MODIFICAR Y REGLAMENTAR LOS ESTATUTOS…MÁS NO LA DE EXPEDIR EL ESTATUTO GENERAL, la cual es INDELEGABLE por disposicion del propio Estatuto.

Ello permite inferir que en el actual proceso reformatorio del Estatuto General, el rector de la Universidad del Atlántico, ajeno a su condición de titular o encargado, podría intervenir por delegación, ya que esa norma del Estatuto está vigente. Y en la Universidad no se vive una condición “revolucionaria” que requiera un cambio total de su estructura orgánica, sino ” una actualización a las exigencias puntuales de la Acreditación Institucional” y la superación de una protesta estudiantil que no es ni parecida a las de Mayo del 68 en Paris, ni la Septima Papeleta del 1990 en Colombia ni mucho menos las Asambleas Francesas de 1789.

No. Pero las Asambleas en la Universidad del Atlántico “guillotinaron” la figura del Rector Encargado como autoridad interna. “Guillotinada” que, en su silencio mudo, ha coadyuvado el Consejo Superior al avalar, previo acuerdo, el poder de las Asambleas Uni y Multiestamentarias. Y pregunto: ¿ESO ES RESPETUOSO DE LA LEY QUE ORGANIZÓ EL SERVICIO PÚBLICO DE EDUCACIÓN SUPERIOR?. ¿ EL SUPERIOR DELEGÓ SUS FUNCIONES A LAS ASAMBLEAS ESTUDIANTILES Y DOCENTES Y A LA ” COMISIÓN DE SABIOS” PARA LA REDACCION DE UN NUEVO ESTATUTO GENERAL?.

Por qué, pregunto, no se delegó algunas de esas funciones reformatorias del Consejo Superior, en el señor rector de turno, si éste poder no tiene voto decisorio?.

No creo sano desconocer la institucion o figura del rector de la Universidad, en un trance de suma importancia para la gobernabilidad institucional. Ademas cuando la Universidad cuenta con un rector, cuyo perfil académico supera a los visibles miembros de la Comisión redactora de la eventual reforma. Es un abogado con un ph.d. en Derecho, titulo que no han tenido los muchos rectores, titulares y encargados, de la Universidad en toda su historia. Creo que un Ph.D. algo tiene que enseñar. Por lo menos opinar. La formacion no se debe ignorar. Y más cuando el asunto es jurídico. Ninguno de “los sabios” de las fotos publicitarias es abogado y menos con doctorado, me refiero a los redactores del patio, algunos “resucitados” con nuevas ansias de volver a disfrutar del presupuesto de la Universidad.

UN EJERCICIO.

Salvo mejor criterio, creo que lo que hacen “campistas” y “asambleistas”, asi como la Comision redactora, es un ejercicio. Sano por ser dialogo. Pero un ejercicio que ha colocado en entredicho la transparencia en la expedición de un nuevo Estatuto por parte, indelegable, del Consejo Superior, cuando algunos de sus miembros han opinado, sobre sus intereses, por fuera de las sesiones institucionales, legales y reglamentarias del mismo.

Me late que en mucho de lo que se ha propuesto, para ser aprobado, hay “conflicto de intereses”. Y posturas inhabilitantes a la luz de la expedición de un Acto Administrativo general, cuya produccion, no solo se somete a las reglas del propio Estatuto a reformar, el Reglamento del Superior y las normas de la Ley 30 de 1992, sino a las reglas y principios del Código de Procedimiento Administrátivo y de lo Contencioso Administrátivo.

Y lo manifiesto porque intuyo que el ejercicio reformatorio se ha realizado creyéndose, los redactores, como si fueran LEGISLADORES O CONSTITUYENTES. Es decir, están creando UNA NUEVA LEY, UNA NUEVA CONSTITUCIÓN POLÍTICA. O sea, no tienen limites. Son Dioses de un nuevo “Olimpo” Radical. De ahi que se haya ignorado, invisibilizado y excluido al señor rector con doble posesión. NO NECESITAN NINGÚN SOL A SUS ESPALDAS.
Pero también, es posible, que el señor rector haya también “negociado” su “eternalizando” en el cargo que tanto anheló. Todo es creible cuando el poder no tiene control ni vigilancia.

El limite del poder esta en la Ley. Y en Barranquilla no tenemos ningún “Rey Sol”.

Es menester anotar que la Ley 30 de 1992 es una LEY ESTATUTARIA por organizar el Servicio Público de Educación Superior. Significa que no es una ley “complementaria”. No admite que cualquier otra disposición, distinta a su rango, la supere muy a pesar que se argumente que se están “defendiendo y ejerciendo el principio constitucional de AUTONOMÍA UNIVERSITARIA”.
Principio que no es ABSOLUTO en un Estado Constitucional. Y sus limites estan, precisamente, en las normas de la Ley 30 de 1992 y en las amplia jurisprudencias que han creado nuestras Altas Cortes de Justicia.

Hace pocas horas imprimí la 32 páginas de la Propuesta publicada en la Web de Uniatlántico. Aspiro leerla como los rumiantes y compararla con el Estatuto vigente. Haré mi propio ejercicio semíotico. Y seguro lo comentare en los espacios de mi vida de pensionado y litigante sin tarifa diaria.

#DIARIOLALIBERTAD

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