Es criminal robarse los dineros del PAE

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Para una comunidad que pretende desarrollarse en la modernidad y competir en los mercados internacionales es vergonzoso que aun se presenten escándalos tan indignantes como robarse los dineros destinados a la alimentación de la niñez.
La justicia divina y humana debe recaer sobre los responsables que aprovechan su posición dominante de funcionario público con cierta autoridad para cometer semejante aberración. El fenómeno se repite cada año por el poco o nulo control de las autoridades y la tolerancia absoluta de sus jefes inmediatos. Robarse los dineros del Plan de Alimentación Escolar PAE, es un crimen de lesa humanidad. Que vergüenza para los colombianos.
El saqueo de los recursos económicos del PAE es repetitivo en la mayoría de los departamentos del país y la frecuencia se acentúa cuando los grupos políticos se apoltronan en el poder sin dejar espacio a otras colectividades. En el presente caso de corrupción el funcionario cuestionario por dejar a los niños sin alimentación, pasó de la Secretaria de Educación Distrital en el periodo de la alcaldesa Elsa Noguera a la administración de Verano de la Rosa. Las denuncias de la ciudadanía permitieron que las autoridades actuaran y comprobaran los hechos de corrupción, lo triste era que Dagoberto Barraza ocuparía nuevamente su cargo de secretario de Educación por continuar su grupo político en el poder. Como dice el dicho, pisarse la manguera entre bomberos no se vale y la rendición de cuentas y empalme de un grupo político que repite en el trono es un saludo a la bandera. Continuar en el poder un mismo cacique político por largos periodos desgasta la democracia y facilita a los funcionarios saquear los dineros públicos. Por la sensibilidad del problema y tratarse de la población infantil colombiana, todos tenemos la obligación de vigilar los recursos destinados a su alimentación. Las instituciones del Estado se luyen controlando para que no entre contrabando y destruya la economía nacional, exigen que los contribuyentes cancelen los impuestos a tiempo, vigilan que las obras de infraestructuras se realicen, esa misma preocupación se requiere para supervigilar los dineros del PAE.
Desde siempre se ha considerado y sin hacerle apología al delito y menos justificarlo, que la corrupción es peor que todos los crímenes incluyendo al narcotráfico. Robarse los dineros destinados para la alimentación de la niñez de los barrios marginados es tan grave como violarlos y asesinarlos, por lo tanto se requieren sanciones severas. Es importante que la comunidad vecina de los centros educativos donde funciona el PAE vigilen y constaten la calidad de la alimentación y las condiciones como son servidas. Las asociaciones de padres de familia, acción comunal, fundaciones cívicas y ONG deben ejercer este control cívico social. Las sanciones para los culpables deben ser severas, sin prisión domiciliaria ni rebajas de penas por ninguna circunstancia.
El editorial del Diario LA LIBERTAD “El escándalo por el PAE pica y se extiende”, señala acertadamente el estado de podredumbre a que ha llegado el ser humano, de quitarle de la boca el alimento a los niños en estado de vulnerabilidad. El programa bien diseñado, dirigido a la población infantil que estudian en colegios de los barrios subnormales, se ha convertido en un problema desde sus inicios por la falta de control efectivo. El Editorial finaliza con el complemento que “pica y se extiende”, es decir que el secretario de Educación Barraza y el contratista Hernández no solo son los únicos protagonistas del miserable hecho, sino que existen otros personajes. La pregunta es, ¿quiénes son los otros?. Para llegar al fondo de la investigación es necesario que los inculpados confiesen los nombres de sus socios y así poder desmantelar la red de corrupción que se roba los dineros manchados de sangre destinados al sustento de los niños.
Los colombianos sabemos que detrás de todo contrato supermillonario como el PAE, requiere la autorización del capo mayor. La historia de criminalidad del país aun no registra ningún caso que los testaferros políticos o funcionarios corruptos declaren contra sus jefes por inducirlos a robarse los dineros públicos. Las autoridades están obligadas de romper este pacto de silencio para poder llegar al final de la investigación, de no hacerlo la corrupción continuará hasta siempre. “Pica y se extiende” es una vieja expresión de la ‘pelota caliente’ acuñadas por el legendario e inolvidable periodista deportivo Marcos Pérez Caicedo, para indicar que la pelota se extendió al final del estadio. La investigación del PAE no debe ceñirse únicamente a los detenidos, sino extenderlo a los verdaderos capos que dirigen la organización mafiosa que tiene a Colombia al borde de la quiebra económica y menoscabando la ética pública.

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