Ante la gran cantidad de hechos escandalosos y graves, generados en un 90 por ciento al interior del actual gobierno y de todos los estamentos bajo su control, estas líneas que usualmente llamamos columnas de opinión, se tornan en un extenso informe de crónica judicial o crónica roja, relevando al columnista de expresar lo que piensa, porque si lo intenta corre el riesgo de ofender la inteligencia del lector, tratando de explicarle lo evidente, incurriendo en una perogrullada.
Lo que sí haré desde el principio es, solicitarle humilde y respetuosamente al “presidente” Duque, que renuncie ante su absoluta incapacidad de dirigir siquiera un equipo de tejo, porque desde el siete de agosto de 2018 cuando se encontró el kepis de Capitán de una nave al garete llamada Colombia, ese mismo día, el timón y la brújula se los arrebató Uribe, y cuando el pobre Ivancito tímidamente le dice, “jefecito déme un chance”, éste le responde: “no señor, vaya a limpiar la cubierta y los camarotes”.
Analicen este recuento de hechos que van apareciendo día tras día, cada vez más graves y evidentes, como la abrupta salida del General Nicasio Martínez, quien según la Revista Semana Human Right Watch denunció junto a otros ocho generales estaba implicado en ejecuciones extra judiciales o falsos positivos, pero según el presidente Duque creyéndonos tontos, su renuncia se debió a motivos personales; a mediados de diciembre pasado, la Corte Suprema de Justicia envió unos investigadores al Centro de Comunicaciones del Ejército en Facatativá, Cundinamarca, para una inspección en sus equipos, ante la sospecha de que desde ese lugar se estaban haciendo interceptaciones ilegales a periodistas, magistrados y políticos de oposición, y se encontraron mensajes de Whatsapp de generales y superiores, ordenando borrar rápidamente el contenido de discos duros, antes de que llegara dicha comisión y lo más grave parte de los militares intentó sabotear la diligencia, poniendo obstáculos a los enviados del alto tribunal.
Y siguen los escándalos: en el techo exactamente arriba del escritorio de César Reyes, magistrado de la Corte que investiga a Uribe por supuesto soborno de testigos, fue descubierto un pequeño orificio en una de las láminas del cielo raso, por lo que se ordenó una inspección el 19 de diciembre de 2019, encontrándose un diminuto micrófono de 3 milímetros de diámetro; y sigue el rosario de bellezas del gobierno “de” Duque, por ejemplo el caso de Pedro Agustín Valencia, hermano de Paloma Valencia, más uribista que Lina Moreno y Tom y Jerry juntos, es nombrado por Duque, Inspector General de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), cuya labor es supervisar las tareas de Inteligencia y Contrainteligencia y su superior jerárquico es el propio jefe de Estado, como quien dice otro DAS con más tecnología, y con todo este poder resulta curioso que las chuzadas se hayan disparado nuevamente, y que los chuzados generalmente sean personas con alguna incidencia en el futuro jurídico-penal de Uribe, más enredado que un bulto de anzuelos.
Luego, en otra hazaña de espectacular inteligencia y celo por el comportamiento casto y asceta en las cárceles, resulta que entre los aproximadamente 125.000 presos que hay en Colombia, el afortunado, el elegido, fue Juan Guillermo Monsalve; ¡tronco de leche!. Monsalve que es el único ser en el globo terráqueo que puede mandar a la cárcel a Uribe, tuvo el honor de padecer un allanamiento con todas las fuerzas del estado, con más reflectores que una tarima de Michael Jackson, para retratarlo tomando trago con una chica, como si eso fuera motivo o causa para desvirtuar y derrumbar su testimonio contra el senador Uribe.
Al parecer Monsalve es un testigo tan letal, y tan contundente es su testimonio contra Uribe, que ni los dos abogados Big Leaguers, Lombana y Granados, con toda la jauría de leguleyos que les ayudan desde rolos y paisas ordinarios, mal hablados, hasta monterianos espantajopo con síndrome de italianidad, comedores de mote de ñame con suero pero que ahora solo comen alcachofas con champiñones, con todo este ejército de mercenarios del Código Penal, no han podido armarle una estratagema válida a este pobre hombre, ex trabajador de Uribe, como lo fue “Uribito”, para quitar esa sipote roca atravesada en el camino del senador paisa; recen para que Monsalve se suicide. O lo suicidarán?
Adenda: Duque, te felicito, en solo 13 días de enero van 14 líderes sociales asesinados.
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