El conocido “Hacker” Andrés Sepúlveda, condenado por interceptaciones y seguimientos a negociadores de paz con las Farc, tuvo un accidente el viernes pasado y, según denuncian sus allegados, no ha recibido la atención médica necesaria.

Todo parece indicar que el accidente ocurrió cerca de las 8:00 a.m. del viernes 24 de enero, en la cárcel La Picota y se encuentra herido de gravedad. Según supo este diario, el hombre fue trasladado al Hospital de La Samaritana para una tomografía, pero no ha recibido mayor acompañamiento médico. Sepúlveda se encuentra en este centro de reclusión como el único condenado por la “Operación Andrómeda”, un esquema de obtención y publicación ilegal de información reservada de los negociadores del proceso de paz con la extinta guerrilla de las Farc en La Habana (Cuba).

En el gimnasio de La Picota unas pesas de alrededor de 40 kilogramos le cayeron encima a Sepúlveda, tumbándolo de inmediato y propinándole heridas graves. Por el golpe, Sepúlveda tuvo una convulsión en el suelo antes de que fuera trasladado al área de sanidad (la enfermería del penal). Cuando el personal de guardia del Inpec lo llevó ante el médico de la cárcel, éste no estaba presente y tardó alrededor de tres horas en llegar.

La atención se tardó tres horas en llegar y de allí lo trasladaron al Hospital de La Samaritana, también en Bogotá. Según conoció este diario, en ese centro asistencial solo le practicaron una tomografía (o TAC) y lo enviaron de regreso a la cárcel, sin que se le practicaran los procedimientos necesarios para descartar un daño cerebral severo. Desde la mañana de este sábado, Sepúlveda está en su celda, soportando el dolor. Todavía no le suturan las heridas, ni le dan medicamentos, según denuncias de allegados.

Voceros del Inpec señalaron: “Efectivamente, el día de ayer, levantantando pesas, (Sepúlveda) se dio un golpe en la cabeza y fue llevado al área de sanidad para ser atendido. Como el golpe fue en la cabeza, hoy fue nuevamente atendido por los médicos de La Picota y se encuentra en observación. Reitero, fue un accidente del señor levantando pesas”.

Este es el sexto de los diez años de pena que tendrá que pagar el hacker tras haber firmado un preacuerdo con la Fiscalía, en virtud del cual entregó información para que avanzaran las investigaciones, y de haber pedido pista en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Aunque había permanecido en relativo silencio desde que fue condenado en 2015, su nombre volvió a surgir hace unas semanas cuando estalló un nuevo escándalo de “chuzadas” en la Fuerza Pública, esta vez, a manos de Inteligencia del Ejército.

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