Por: Henry González Ortiz
Colaborador

La prensa mundial presenta con todo lujo de detalles la catastrófica situación de los habitantes de Australia por los incendios incontrolados que literalmente queman la superficie de la gran isla de Oceanía. Los muchos especialistas se dedican a explicar las razones inmediatas de tan gigantesco incendio en ese país. Pero, en su gran mayoría la explicación se queda en los calores que azotan al país y la resequedad de los campos y bosques que facilitan la chispa que inicia las quemas por todas partes.

En las calles de las ciudades australianas, adonde todavía no han llegado las llamas, los pobladores se manifiestan y dejan saber que las verdaderas causas del terrible infierno australiano tienen origen en el calentamiento global. Y tienen toda la razón. Mientras sigamos quemando combustibles fósiles, petróleo, carbón y gas, la concentración de gases de efecto invernadero seguirá en aumento provocando, ya sea incendios como en Australia y California, o grandes inundaciones en otras partes del mundo. El clima está en ese proceso de cambio que hasta aquí en Barranquilla notamos la diferencia al finalizar el año: la famosa ventolera de que habla la canción insignia de las fiestas de fin de año en la ciudad, “Brisas de diciembre” de Rufo Garrido, que usualmente se daba en diciembre, ahora la sentimos en enero y hasta en Carnavales.

Este fenómeno infernal, hasta ahora australiano, tiene sus causas mas profundas en el modo de producción capitalista en que vivimos actualmente en casi todos los rincones del planeta Tierra.

Veamos…
El sistema capitalista de producción está basado en el crecimiento permanente de la producción y del consumo.

Al momento en que la economía no crezca lo esperado y baje el consumo, empiezan las famosas crisis. En pocas palabras, hay que producir, producir y producir y hay que consumir, consumir y consumir para que la economía pueda funcionar bien según los tecnócratas del sistema. ¿Y esto que significa? Significa que estamos en una situación en que los humanos actuamos como si el crecimiento se podría llevar al infinito, siendo que estamos en un planeta finito. Los recursos no son inagotables y pronto llegará el momento en que nos quedaremos sin ellos. Pero, mientras tanto estamos destruyendo el medio ambiente extrayendo los recursos naturales para producir todo tipo de mercancías para el mercado que tienen que ser consumidas lo más pronto posible para seguir con el ciclo de producción y consumo. Y en medio de la producción y consumo de mercancías sigue creciendo la montaña sideral de basura de todo tipo que se acumula en tierra y en el mar; basura que no es biodegradable y colabora en la destrucción del medio ambiente.

Así, Australia es solo un ensayo del apocalipsis final, una llamada de atención fuerte para que todos nosotros veamos, como un juego de video, que es lo que va a suceder en el planeta si continuamos en la locura tecnócrata del crecimiento, si seguimos viviendo en una sociedad que desprecia el cuidado de la naturaleza, la flora y la fauna, si seguimos pensando que el consumismo es la base de la felicidad humana, si se sigue pensando que la vida es la consecución a toda costa del dios dinero, para comprar y comprar. Los incendios en Australia se generalizarían a todo el planeta y no tendríamos nosotros en donde resguardarnos. Incluso, no podríamos meternos al agua ya que esta estaría tan caliente por las altas temperaturas del ambiente que no quemaríamos vivos. El agua podría llegar a evaporarse.

Me acusarán de alarmista, de pesimista, pero las cosas son así. Si no nos despertamos y obligamos a la gran minoría que comanda este mundo y lo está destruyendo a que deje de aumentar el calentamiento global; si no comenzamos nosotros mismos a preocuparnos seriamente por lo que pasa en el Madre Naturaleza, muy pronto veríamos a ¡Australia repetida en el resto del mundo!

¡Evitemos el apocalipsis ahora!

#DIARIOLALIBERTAD

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