Pocos son los colombianos que se han percatado de la estrecha relación existente entre la escasa presencia del Estado en las zonas subnormales y el fenómeno de la violencia.

Tampoco se detienen a analizar que una de las causas del incremento de la delincuencia juvenil puede ser el descontrolado crecimiento de la natalidad, lo que aumenta las dificultades económicas de muchas familias que se radican en los barrios marginales; es allí donde la falta de oportunidades tiende a transformarlos en violentos, un fenómeno que se presenta en la actualidad en Barranquilla y tal vez se observará por mucho tiempo con los mismos signos de pesadilla social, ojalá las autoridades se detengan a analizar esta problemática social, que se ha entronizado en nuestra ciudad.

Fue precisamente la violencia la que obligó a cientos de humildes ciudadanos a desplazarse hacia los grandes centros urbanos como Barranquilla, la mayoría procedentes de áreas rurales.

En este caso las autoridades administrativas y la fuerza pública deben combinar esfuerzos y voluntades para otorgarles a esas familias las suficientes garantías de seguridad y supervivencia, por cuanto no hacerlo se le está dando pie  a los grupos delincuenciales para seguir cometiendo sus actos ilegales.

La situación de los desplazados –por ejemplo–  constituye un hecho para tener en cuenta, para ellos es necesaria toda la ayuda posible y hacia ese objetivo deben centrarse los gobiernos nacional, departamental y distrital brindándoles facilidades para que así puedan nuevamente integrarse a la vida cotidiana y productiva, con mejores prerrogativas y condiciones.

Por eso insistimos a las autoridades en el cumplimiento de esa obligación, porque no se puede dejar de lado ni mucho menos olvidar esta problemática que hoy viven miles de familias en diferentes zonas de la Costa y el Distrito por causa de la violencia.

Es por eso que celebramos la noticia referente a que se seguirá  fortaleciendo el programa presidencial Familias en Acción que en Barranquilla ha producido efectos positivos con la decidida acción de las últimas administraciones.

Afortunadamente en el caso de Barranquilla, existen algunos avances en cuanto a la complementación de ciertas metas;  es así como los integrantes de las familias identificadas en la capital del Atlántico deberán alcanzar logros específicos al finalizar el 2020.

Por ejemplo, la actual administración distrital seguirá con la tarea de que los niños y los jóvenes estén vinculados al sistema educativo y mejor nutridos, muchos hogares tendrán un mejor alojamiento a raíz de los programas de titulación que deben incluir diferentes barrios del suroccidente de Barranquilla.

Gracias a la gestión de la pasada administración distrital, muchas de las personas que integran los grupos familiares antes señalados, quedaron incluidas entre los tres millones de familias que el Gobierno nacional proyecta sacar de la pobreza antes de finalizar el presente año.

No obstante, para este plan es necesario garantizar no solo el cumplimiento sino el fortalecimiento con mayores recursos para evitar que todo el esfuerzo pueda perderse y se fracase en la intención de reducir la pobreza en muchos sectores de nuestra ciudad y que al contrario esta crezca por encima de los registros actuales.

#DIARIOLALIBERTAD

Comenta aquí: