La verdad sobre Jesús

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El hombre en distintas épocas ha disfrazado, maquillado, tergiversado la verdad de Jesús para que la gente no crea en él. Pero su doctrina fundamentada en el amor es imbatible, eterna.

Escribir sobre Jesús es emocionante: es el personaje más cautivante y controversial de la historia de la humanidad. Su concepción religiosa reivindica la parte espiritual del hombre, lo reconcilia con la divinidad, y lo eleva a la categoría de Dios.

La promesa de advenimiento de Jesús fue hecha por el profeta Isaías 740 años antes, como el mesías que liberaría al pueblo de Israel de las cadenas de la opresión.

A pesar de las evidencias (milagros, amor, lenguaje, modo de tratar, resurrección) no se entiende por qué el pueblo de Israel no reconoció a Jesús como el mesías “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” afirma el apóstol Juan. El pueblo esperaba un libertador político, con las alforjas llenas de oro, de poder; un guerrero que organizara junto con el grupo sedicioso de los zelotes la rebelión contra el imperio romano, y no un hombre de origen humilde, hijo de un carpintero, que los libertara de las cadenas del alma, del pecado, de la ignorancia. Los pocos que le recibieron fueron llamados hijos de Dios, y expandieron su evangelio por Europa, Asia y África, y se hicieron matar por la doctrina de Jesucristo.

El espacio socio cultural donde se desarrolló la vida de Jesús estaba enmarcado bajo la violencia. Desde el año 63 a.C., el general romano Pompeyo Magno sometió por las armas a Palestina al dominio de Roma. Y en el año 40 a.C. el emperador Cesar Augusto nombró a Herodes el Grande, como rey de Israel. Jesús nació en el año 4 a.C., en Belén Efrata en cumplimiento a la profecía de Miqueas escrita 750 años antes. Una vez informado Herodes el Grande sobre el nacimiento del “Rey de los Judíos”, ordenó matar a todos los niños menores de 2 años de edad en Belén y sus alrededores. José, María y el Niño huyeron a Egipto. Un año después de la muerte de Herodes, José, María y Jesús regresaron a Israel y vivieron en la ciudad de Nazaret.

Causa cierta inquietud el por qué los Evangelios no hablan mucho sobre la vida de Jesús, siendo que era un personaje tan importante para el futuro de la humanidad. Sólo narran algunos episodios de su infancia y omiten las etapas históricas de su adolescencia y juventud. Cabe suponer que en esas etapas estuvo trabajando como ayudante en el taller de carpintería de José, pues debía ayudar a conseguir el sustento diario de una familia numerosa compuesta por sus padres y hermanos: José, Simón, Judas, Juan y Jacobo, el hermano menor, también conocido con el nombre de Santiago, y quien se oponía al ministerio de Jesús. Sólo aceptó la doctrina de cristo después de la resurrección.

En el año 28 d.C., Jesús es bautizado en el rio Jordán por Juan el Bautista. A partir de ese momento comenzó su ministerio. Seguidamente organizó su equipo de trabajo. Para tal efecto, escogió a los 12 apósteles: Pedro, Andrés, Jacobo hijo de Zebedeo, Juan, Judas, por sobrenombre Tadeo, Simón el Cananista, Felipe, Bartolomé, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Mateo el Publicano y Judas Iscariote, con este grupo de personas en su mayoría pescadores pobres, comenzó a difundir su mensaje del amor y el perdón: “Amad a vuestros enemigos”, es la expresión más impactante y novedosa de su evangelio. En su recorrido misional por pueblos y ciudades de las regiones de Judea, Samaria y Galilea, predicó y enseñó mediante parábolas el evangelio del reino de Dios, y proclamó que era el salvador del mundo. Además, es incuestionable que curó muchos enfermos y resucitó muertos (Lázaro, la hija de Jairo, y el hijo de la viuda de la ciudad de Nain).

Su muerte ocurrió en el año 30 d.C., y obedeció a un complot orquestados por fariseos, escribas, saduceos, principales sacerdotes del Sanedrín y Judas Iscariote, quien le entregó por 30 monedas de plata. Fue arrestado en el huerto Getsemaní a media noche, y llevado con las manos atadas ante las autoridades religiosas del sanedrín donde es golpeado y acusado del delito de blasfemia. Luego es remitido ante Poncio Pilato, quien ordena sea azotado y sometido a escarnio público. Después de un juicio amañado, violatorio del debido proceso, es condenado a morir crucificado. Es sepultado por José de Arimatea. Resucita al tercer día, y se aparece a los apóstoles. La resurrección es la columna vertebral del movimiento cristiano, el apóstol Pablo dice: si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra predicación, y vana nuestra fe. 40 días después de la resurrección en las afueras de Betania, ascendió a los cielos, pero prometió que vendría por segunda vez, a juzgar los Vivos y los Muertos.

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