Luto en el basquetbol

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*Los tableros, los aros, el maderamen y los balones Spalding decretan un receso en señal de duelo y las mallas colgarán a media asta, por la muerte de El Mamba

El mundo del deporte, especialmente el mundo del basquetbol llora la partida de uno de los más grandes, con apenas 41 años de edad, pero con una larga y brillante trayectoria de títulos y resonantes triunfos, con su equipo de toda la vida,  Los Lakers de Los Angeles, es que este domingo 26 de enero ha fallecido nada más y nada menos que Kobe Bryant, en un absurdo accidente de helicóptero en el que también murió su hijita de trece años, al parecer por una imprudencia del piloto al seguir volando en medio de gran turbulencia y poca visibilidad, segando de esta manera la vida de un extraordinario basquetbolista y una maravillosa persona.

Kobe Bryant era de ese tipo de jugadores excepcionales, de los que a mí me gustan, no solo en el basquetbol sino también en el futbol,  en cuyo perfil se mezclan efectividad, precisión, velocidad y fuerza, con altas dosis de elegancia, armonía, belleza y plasticidad en sus movimientos, como en el pasado reciente lo hacía el legendario Michael Jordan con los Bulls de Chicago, más conocido como Mister Airman, pues con dos metros de estatura y 98 kilos de peso, flotaba en el aire como un colibrí,  jugadores exquisitos como Stephen Curry de los Warriors y James Harden de los Houston Rockets, bien diferentes de un Lebron James, en este momento jugando para el equipo de  Los Lakers, con enorme efectividad, basada en su gran fortaleza física, pero muy lejos de la elegancia y la simpatía de aquéllos..

Como jugador de basquetbol que he sido desde mi infancia, pasando por torneos intercolegiales, de la liga del Atlántico, y actualmente como jugador de parques en Barranquilla, comencé admirando y siguiendo una leyenda del maderamen como Wilt Chamberlain que terminó jugando con Los Lakers, un jugador de la selección Brasil llamado Ubiratan Pereira, y el legendario Kareen Abdul-Jabbar que jugaba con grandes gafas, con su característico y letal gancho que nunca fallaba, entre otros jugadores que admiré mucho estaba John Stockton de los Jazz de Utah, con 1.86 de estatura, un enano para la NBA, pero un armador de lujo, 10 veces escogido para el juego de estrellas, también admiré mucho a Shaquille O´Neal de los Bulls, con gran efectividad bajo los tableros, pero fatal en los tiros libres, un niño gigante, gran ser humano.

Tuvo tropiezos nuestro gran Kobe Bryant al momento de escoger su número en la camiseta para jugar en Los Lakers, pues él quería jugar con el número 33 en la espalda en honor a su padre, pero en Los Lakers equipo al que llegó, ese número es sagrado, al punto que fue retirado para que nadie más lo usara, en honor a una leyenda viviente de ese equipo, llamada Kareen Abdul-Jabbar que usó el 33, por lo que quiso utilizar el 143 número que usó en el colegio Lower Marion donde empezó a jugar, pero en la NBA solo permiten números de dos dígitos o sea de 00 a 99, por lo que optó por sumar los tres dígitos de 143, resultándole el 8 que portó por varios años hasta que decidió cambiarlo por el 24, desconociéndose con certeza su razón para escoger ese número; decían algunos  que quería superar a Michael Jordan que usaba el 23, pero otra versión era que el Mamba como le decían, estuvo involucrado en un caso de abuso sexual en un hotel, con una empleada muy bonita, acto que Kobe argumentó había sido consensuado, pero la chica afectada lo llevó a los tribunales, por lo que le pagó US $25 millones de dólares con lo que logró el desistimiento, recibió apoyo de su esposa y para limpiar su imagen, decidió ponerse el número 24 para intentar borrar el incidente que ocurrió cuando usaba el 8.

Paz en la tumba de este grande de las cestas “líquidas” de tres puntos.

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@alvaronavaspere

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