La dictadura constitucional del Libertador

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Este texto, hace parte de un trabajo de largo aliento sobre el pensamiento filosófico, político, educativo y constitucional del Libertador Simón Bolívar, quehacer este, que fue iniciado en mis años de estudiante de Filosofía y de Licenciatura en Ciencias Sociales, especialidad en Historia en la Universidad del Cauca, Popayán, años setentas del siglo pasado. Este ejercicio se vino a materializar en el artículo de nuestra autoría, “La concepción filosófica-política del Estado en Simón Bolívar (Revista Investigación Bolivariana, No. 1, 1998, Corporación Educativa Mayor del Desarrollo Simón Bolívar, Barranquilla”, y, en el trabajo de tesis doctoral, en su segunda edición (2012), donde se abordan los documentos fundacionales del pensamiento educativo de Bolívar, como fuentes de lo que hemos dado en llamar, “Paradigma de la Educación y la Formación Panlatinoamericana. Viene a enriquecer este empeño de reflexión el libro de los profesores italianos, “El Gran Majadero de América. Simón Bolívar: pensamiento político y constitucional”: G., Cacciatore y A., Scocozza (Editorial Planeta, 2010), desde sus capítulos titulados, “Pensamiento Político” y “Proyectos constitucionales del Libertador”.

Nos adentraremos en el “Decreto Orgánico sobre el Mando Supremo (Bogotá, 27 de agosto de 1828”, a través del cual el Libertador en uno de sus considerandos señala, “… Después de una detenida y madura deliberación, he resuelto encargarme, como desde hoy me encargo, del poder supremo de la república, que ejerceré con las denominaciones de Libertador Presidente, que me han dado las leyes y los sufragios públicos, y expedir el siguiente Decreto Orgánico”. Como señalara San Agustín, “hay que definir para precisar”, luego entonces, definiremos, qué es eso de lo que hemos dado en llamar “La dictadura constitucional del Libertador”. La podemos definir como ese acto de comunidad de sentimientos y valores para con la Patria, donde hay una estrecha unidad de derechos y deberes para el Primer Magistrado frente a la carga axiológica de la república. El Decreto Orgánico expedido por Bolívar (DO) nos lo muestra en los aspectos importantes de sus considerandos: 1. La tranquilidad nacional. 2. El deseo vivo de ver reformadas las instituciones políticas. 3. La urgente necesidad de reformar la Constitución de 1821. 4. El clamor general que lo había pedido. 5. La consolidación de la unidad del Estado. 6. Restablecimiento de la paz interior. 7. La obligación de servir a la patria ante los riesgos inminentes que se estaban sucediendo.

Estos aspectos constituyentes del DO implican referencia intencional de sentimientos de salvación y de dolor ante la urgencia de ver desintegrada a la Gran Colombia. Entonces Bolívar, pone a prueba su experiencia profunda de lector incansable de las instituciones políticas del pasado, en especial las de Grecia y Roma, en aquellos casos, cuando la Patria estaba ante un inminente peligro: surge la figura política y jurídica (constitucional) de los griegos y romanos, del Tribuno y del Dictador, que son figuras con tiempos precisos, mientras se restableciera el peligro, que en aquellos casos atentaba contra la república romana, por ejemplo.

Así, lo dispuso el Decreto Orgánico en su artículo 26: El presente decreto será promulgado y obedecido por todos como ley constitucional del Estado, hasta que reunida la representación nacional, que se convocará para el 2 de enero de 1830, de esta la Constitución de la República. La dictadura constitucional del Libertador sucede cuando no hubo una orientación a seguir en cuanto a las reformas que se urgían por parte de los convencionistas de Ocaña de 1828, Convención constituyente, que era manipulada por Santander. El sentimiento del pueblo era: reformar la Carta de Cúcuta de 1821, la cual no se ajustaba al proyecto de los nuevos tiempos integracionistas de la Gran Colombia, a lo cual se oponían, aquellos que tenían un pensamiento parroquiano, como era el grupo santanderista, partidarios de la pureza y del respeto a esta Constitución.

Al estudiar en tiempo presente la dictadura constitucional ejercida por Bolívar, porque es constitucional, el Decreto Orgánico así lo dispone: es “ley constitucional de la República”, no sólo sentimos cómo fue esa experiencia del Libertador, en cuanto a plasmar esos sentimientos en los aspectos arriba mencionados. Este acto constitucional constituyente es el sentimiento apropiado que ideó el pueblo para Bolívar, esa fue su participación cimera, así se deja leer en uno de sus considerandos: “Que el pueblo en esta situación, usando de los derechos esenciales que siempre se reserva para libertarse de los estragos de la anarquía, y proveer del modo posible a su conservación y futura prosperidad, me ha encargado de la suprema magistratura para que consolide la unidad del Estado, restablezca la paz interior y haga las reformas que se consideren necesarias”.

Entonces tenemos una activa participación real del pueblo al ungir al Libertador con este manto constitucional, que se presenta en el mismo proceso de organización institucional de la república (1819-1830) como una reacción al estado de cosas en que se encontraba la Gran Colombia. El pueblo visualizó, por ejemplo, la corrupción, el olvido de la periferia de las provincias, el apego petreo de la ley por los santanderistas: fue el sentimiento generalizado del pueblo al otorgarle esta sanción constitucional transitoria de salvación al Libertador Presidente. Fue una carga emocional que insufló el corazón del pueblo, que se expandió por todas las provincias (Venezuela, Nueva Granada y Quito). Se expandió un sentimiento por valorar la unidad de esfuerzos del ejército libertario, pues fue el pueblo en armas, quien llevó a cabo la obra de la Independencia. Este conectar emocional se encuentra plasmado en el Decreto Orgánico.

En este sentimiento por salvar la Patria, el Libertador Presidente ejerce la dictadura constitucional, con un profundo apego a la norma misma, en una atmosfera de intrigas y conspiraciones criminales por parte de los santanderistas de Bogotá: casi una psicología patológica por asesinar a Bolívar, gozosa y alegre para ese grupo. En tales circunstancias el pueblo es “superior a sus dirigentes”, como diría Jorge E. Gaitán, otorgándole el magno poder la dictadura constitucional. Es la identificación del pueblo con el Libertador Presidente, que ocurre cuando nos identificamos tan fuertemente con otra persona, que hasta asumimos su vida (por ejemplo, Manuelita Sáenz, la Libertadora del Libertador), por decirlo sentimentalmente; literalmente nos sentimos uno y unificados en esa persona: así es como se otorgó ese poder constituyente constitucional que el pueblo transfirió al Libertador. Es el verdadero sentido de unidad nacional. Es el acto de identificar lo propio con el esfuerzo del otro. Representa asirme a ese legado como propio. Todo ello dio existencia y legalidad a la dictadura constitucional que ejerció Bolívar.

Este trabajo de largo aliento quiere dedicar gran parte del estudio sobre este fenómeno constitucional, que es distinto a la tiranía de dictadores, que luego de la muerte del Libertador han venido sembrando odio y miseria a nuestros pueblos. Esta dictadura constitucional fue un acto espontáneo del soberano pueblo, porque Bolívar permanecía en sus corazones, y aún después de muerto. Fue una experiencia reactiva del pueblo como constituyente originario al otorgar este ejercicio constitucional, pues esta dictadura se preocuparía por sus carencias. Nos toca explorar esta fenomenología constitucional como experiencia del Libertador Simón Bolívar.

#DIARIOLALIBERTAD

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