Escándalo en Argentina: al menos 99 menores de ocho clubes recibieron propuestas para tener sexo a cambio de dinero

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“La cámara Gesell es como si al chico lo abrieran, le sacaran todo, se lo volvieran a poner y lo cerraran. Desde ese momento comienza la sanación”. La frase que se repite en la fiscalía 4 de Avellaneda y en la pensión de Independiente​, en la que todo cambió hace un año y diez meses, es fuerte pero resume el inicio del profundo proceso de reparación que atraviesan los jugadores juveniles abusados sexualmente en encuentros con mayores sucedidos fuera del club después de que el caso estremeciera al fútbol argentino.

Protocolos y controles médicos y judiciales tan invasivos como necesarios. Sentimientos de culpa. Inseguridades. Bromas hirientes de jugadores rivales. Ataques de pánico. Vergüenza. Miedo. Y como si no fuera suficiente, nuevos intentos de contacto de los abusadores. Todo eso vivieron los chicos víctimas de acoso y abuso cuando se destapó una olla en la que también cayeron pibes de otros clubes importantes de Buenos Aires.

En total fueron 16 las víctimas confirmadas, entre menores y mayores de edad. De ellos, 10 se hospedaban en la pensión del club de Avellaneda, el resto en otras entidades del Conurbano. Los hechos imputados suman 42 ya que hay víctimas que padecieron varios hechos con los mismos acusados. Además, según fuentes de la investigación, hay al menos otros 20 nombres de chicos que podrían haber sido abusados, según las declaraciones testimoniales

Se tomaron testimoniales a 189 juveniles de ocho clubes de la Provincia -incluyendo a Independiente- (desde la fiscalía solicitaron preservar los nombres de las demás entidades para no interferir en la causa). De ellos, 99 recibieron alguna propuesta de sexo por plata. Es decir, el 52 por ciento.

Sólo cuatro de los chicos habían quedado hasta fin de año en la pensión de Villa Domínico. De ellos, uno no continuará allí en 2020 por una cuestión de edad y otra podría quedar con el pase en su poder. Pero, más allá del camino que siga cada uno de los pibes (algunos volvieron a su provincia natal, otros fueron a otro club, etc.), se tratará de que sigan recuperándose del daño sufrido.

“¿Sabés lo que es para un pibe contar algo que da tanto pudor? Lo primero fue sacarlos de la culpa, explicarles que ellos no habían hecho nada y que lo que les hicieron es un delito”, le dice Fernando Langenauer, licenciado en Educación y director de la pensión del Rojo, a Clarín sentado en la sala de juegos donde los chicos suelen distenderse en el tiempo libre.

Las entrañas de la pensión están vacías en esta época. Los juveniles están de vacaciones y volverán en los próximos días. Sin embargo, no puede haber relajación. “Les estamos encima de manera permanente. Les mando un mensaje para ver cómo están. No queremos que sufran ningún tipo de retroceso en todo lo que han avanzado, son muy valientes”, agrega Langenauer, quien en marzo de 2018 descubrió junto al psicólogo Ariel Ruiz y a todo su equipo de trabajo que varios de los pensionados eran contactados a través de las redes sociales para tener relaciones sexuales a cambio de dinero, botines, pasajes o cargas de la tarjeta SUBE. A raíz de esto, la dirigencia de Independiente hizo la denuncia.

A partir de allí todo fue diferente. “Les avisamos que lo que iba a venir no iba a ser fácil. A los compañeros les pedimos que acompañen desde el respeto, la honestidad y los valores. Vi mucha nobleza de parte de muchos chicos”, explica Fernando, que asistió y asiste a los futbolistas y a sus familiares. Las entrevistas en cámaras Gesell (un cuarto acondicionado de dos ambientes separado por un vidrio de visión unilateral) fueron duras y extensas, aunque esenciales para iniciar la cicatrización.

“Hubo que enseñarles a salir adelante. Lo primero es hablar, desde que un chico cuenta lo que le pasó puede empezar a sanar. Fue y es un trabajo diario. Había que prepararlos. Pasó que rivales les decían cosas en los partidos y tuvimos que enseñarles a no reaccionar. Lo bueno es que ninguno quiso dejar”, remarca el encargado de la pensión, que subraya a las clases de teatro como una herramienta importante: “El pibe de pensión es muy metido para adentro, es hermético. Habla de fútbol, de juegos, pero de sentimientos puro es difícil que largue algo. Por eso el teatro ayuda un montón. Acá todos hicieron clases de teatro”.

La asistencia psicológica y pedagógica es otro ítem indispensable para los chicos. “En independiente acompañaron desde el primer momento. Se armó un equipo interdisciplinario. Intervinieron peritos especializados en delitos contra la integridad sexual, la Dirección Provincial de la Niñez y Adolescencia a cargo de Pilar Molina y el Ministerio de Justicia de la Provincia. También intervino Nación consiguiendo pasajes y hasta Madres del Dolor”, destaca Soledad Garibaldi, la fiscal al frente de la causa.

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