El encuentro de la vieja guardia de la UA estuvo antecedido de llamadas y de notas por WhatsApp que iluminaban la tarde marcada por las manecillas del reloj. Le dije al taxista: “por fin llegamos donde me esperan amigos que no veo hace rato y a otros hace 36 años”. Ahí estaban los compañeros, estudiantes de siempre, ahora profesionales, con quienes aprendí a desafiar el viento, a jugar con el tiempo y escucharnos entre voces de alegría y de desconsuelo, poseídos de utopías dibujadas en el lienzo imaginativo de las ideas, proyectos, arrebatos y locuras creativas para cristalizar nuestros sueños como estudiantes al son de la lucha, del debate y de la parodia, bailando entre la musicalidad de la gente en las calles y desde las aulas hasta llegar a proponer y defender los derechos ciudadanos, agitando nuestra consigna histórica: “La Universidad será lo que nosotros queremos o no será Universidad”.

Las horas en su trasegar con el deleite etílico y la música de la vieja guardia cargaron la tarde y la noche de comentarios, anécdotas, cuentos, dramas, aventuras y también afloraron los apodos que nos hacían revivir un pasado que nos integraba más como los irreverentes de esa época, anarquistas o independientes o como la vanguardia en liarnos en la búsqueda del poder universitario y no pare de contar. Pero también hubo tiempo para recordar a los grandes amigos que el viento se llevó, a otros que la naturaleza de la vida los mantiene ausentes; no obstante, nos produjo nostalgia al enterarnos que algunos partieron hace poco. Al final, terminamos alegres en ese gran encuentro que nos oxigena para seguir viviendo.

Luego, surgió la idea del cómo evaluar las Utopías de la UA; tomadas de un pasado, convertidas en un hoy, para que desde sus adentros respondieran ahora los ingenieros, economistas, químicos, licenciados, abogados, escultores, etc., la pregunta: ¿Cómo evalúan ustedes este evento después de 36 años donde departimos e intercambiamos situaciones de naturaleza diversa que nos hacen liberar el alma y nos ponen a evidenciar momentos felices con deseos de seguir viviendo y con una dosis de locura creativa donde vuelen los espíritus, nos sacudan las anécdotas, las travesuras nos arriesguen, los cuentos nos hilaricen, dentro de un ambiente de camaradería…? ¿Cómo les parece?

Seguidamente se levantaron las voces manifestando que fue “un encuentro de hermandad, de regocijo y de afecto de viejos tiempos”; “Muy bacano, muy chévere, muy bonito, muy fraternal”; “Excelente, lástima que no lo volvamos a hacer tan pronto”, aunque algunos proponían que dentro de 30 años; “Es muy bueno ver caras, ver pensamientos, ver ideas, pero sobre todo es que seguimos con las mismas ideas como cuando éramos jóvenes”; “La grandeza del pasado cuando uno a estas alturas de la vida mira un poco hacia atrás en forma retrospectiva y reconoce que todo lo que ha transcurrido durante todo este tiempo ha tenido que ver con ese pasado”; “Alegría del reencuentro, madurez del pensamiento, donde encontramos compañeros que teníamos más de 30 años de no vernos y eso representa para nosotros un regocijo del espíritu y eso significa que hemos vivido”.
Seguimos brindando con sabor etílico en medio de las respuestas: “Este es un momento mágico, increíble, de una u otra forma con compañeros que han caído y podemos decir que hacemos parte del grupo de los sobrevivientes, es un momento mágico”; “Nojoda, es una vaina bacana encontrarme con los amigos, con las panas, es una parte de mi vida, más que amigos somos hermanos que hemos encontrado y ojalá este momento se repita lo más pronto posible”; “Todos ustedes nos marcaron y dejaron una huella como compañeros al recordar esa época”; “Sería absurdo decir que no es agradable este momento de reminiscencia, de recuerdos, donde todas las personas tienen mucha historia y esta historia es válida para esta alegría momentánea de fin de año”; “Eso es suyo, yo espero el resultado simplemente”.

La música seguía marcando las respuestas de la pregunta inicial: “Más que todo lo que puedo decir es cuanto nosotros hemos crecido, con madurez con más capacidad de racionalizar y mirar el mundo y saber hacia dónde vamos. Antes no sabíamos para donde íbamos, hoy tenemos la capacidad de saber hacia dónde vamos”; “Fundamental este encuentro, ese calor humano que surgió en esa época está vivo, solo que a la distancia nos ha alejado, pero que cada uno de nosotros sigue la llama de ese ser humano, de esa humanidad y de ese liderazgo en su campo de acción. Me parece fabuloso que esa formación que asimilamos en la U como la de ese ser críticos, analíticos, sigue permanente”; “Muy agradable el encuentro porque me permitió mirarme en el espejo del pasado”. Repensemos la UA y salvémosla de los lobos esteparios y del canibalismo económico que no permiten que la juventud dibuje sus sueños.

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