En las zonas tropicales como la nuestra los cambios climáticos son excesivos, en el invierno las tierras se inundan y sus efectos son nocivos tal como ocurrió en el cono sur como consecuencia de las inundaciones de finales de 2010, cuyos efectos mortiferos aún subsisten; las sequías son largas y dañinas para la economía, especialmente para la agrícola, como sucede a menudo en nuestro departamento, por eso no se sabe cuál de estos excesos produce más damnificados.
En el Atlántico estamos muy lejos de contar con verdaderos sistemas de reguío que contribuyan a neutralizar los efectos del verano, por eso la mayoría de los productores del campo de nuestro departamento, dependen para el éxito de sus cosechas de la ‘buena voluntad’ de los fenómenos climáticos.
Al respecto es poco lo que se ha hecho para construir grandes proyectos relacionados con distritos de riego que habiliten las tierras para la producción. A menudo los campesinos dejan sentir sus quejas ante la Gobernación y las alcaldías de sus municipios, debido al deficiente funcionamiento de los pocos sistemas de reguío existentes en el Atlántico.
Hace unos años cuando se decidió que los dineros que se habían destinado para la culminación del macroproyecto del sistema de riego, Santo Tomás-El Uvito, serían utilizados preferiblemente en el mejoramiento en los distritos ya existentes, nos pareció muy buena idea, pero al constatar las penurias que hoy en día soportan los agricultores del Atlántico, encontramos que ni Santo Tomás-El Uvito se convirtió en realidad después de casi 30 años de estudios, ni tampoco ha existido un mejoramiento de los diferentes sistemas de riego que a través del tiempo han mostrado sus deficiencias, precisamente por la falta de una política gubernamental que se compadezca con la urgencia que el tema amerita. Un caso patético que muestra la negligencia, es lo que sucede de manera reiterada con el Distrito de Riego de Repelón, en donde cada tiempo presenta protuberantes falencias.
Hay que anotar que el Distrito de Riego de Repelón, en perfectas condiciones de operatividad, tiene capacidad de favorecer a cuatrocientos usuarios, ubicados en aproximadamente 3 mil ochocientas hectáreas; de estos beneficiarios, solamente cincuenta han podido desarrollar medianamente sus actividades pero porque sus parcelas están ubicadas en cercanías de pequeños canales servidos por el sistema en funcionamiento.
La preocupante situación que en general se observa ha llevado a los campesinos no sólo de Repelón sino de todo el Departamento, a sentar su más enérgica protesta, ya que según ellos no es posible que después de esperar durante tanto tiempo la realización de proyectos como el de Santo Tomás-El Uvito, tampoco se proceda al mejoramiento de los ya existentes.
Varios usuarios que visitaron LA LIBERTAD para plantear su problemática, manifestaron que los anuncios sobre inversiones millonarias, destinadas a la rehabilitación de los Distritos de Riego en el Atlántico, no se reflejan por las dificultades que estos presentan, un aspecto negativo que mantiene sin trabajo a un abultado número de habitantes que tienen a la agricultura como su única fuente de subsistencia.
Esta es otra justa petición que deberá resolver la gobernadora Elsa Noguera.
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