Desde niños, admiramos a Mike Schmulson. Para esa época -frisábamos los 9 años- él era un verdadero gigante por su erudición sobre el beisbol, su manejo extraordinario del lenguaje, su dominio del inglés, su conocimiento de la Química y el manejo que le daba a otros temas, como la política mundial y desde luego de Colombia.
El beisbol para él, era casi una religión. En la primera etapa del profesionalismo -nos referimos a la década del 50- fue convocado por los hermanos Vargas, dueños del equipo Vanytor- para que los asesorara en la contratación de los peloteros. Claro que al tiempo, se convertía en un ídolo de los oyentes de sus transmisiones de la pelota caliente, al lado del inolvidable narrador, Marcos Pérez Caicedo.
Cualquiera podría haber creído que la vigencia de Mike, terminaría cuando se acabó en Colombia el beisbol profesional pero no. Fue entonces cuando Barranquilla empezó a desentrañar los secretos de las Grandes Ligas, gracias a la nutrida información que él nos entregaba. Por él se supo que en ese momento Babe Ruth era poseedor de dos registros sorprendentes: 60 jonrones en una tempoirada y 714 de por vida; tamnbién nos reveló que uno de estos records fue roto por Roger Maris en 1961 y que Whitey Ford había lanzado en 243 juegos, sin permitir un sólo robo de base.
Pero Mike no se detendría en el beisbol y empezó a intervenir de manera activa en la política. Fue elegido concejal de Barranquilla e impuso un record como los peloeros que tanto mencionaba. En 10 años, sólo tuvo dos empleados en el Concejo: los periodistas deportivos en ese entonces, Joao Herrera y Luis Alberto (Cheo) Feliciano.
En lo personal, trabajamos con Schmulson en dos oportunidades: estuvimos juntos en las transmisiones de la primera Emisora Mar Caribe, al lado de Ventura Díaz, quien era el narrador y para televisión en el combate de boxeo entre el campeón mundial Mark Breland y el retador colombiano Rafael Pineda.
Su sentido de humor siempre estaba presente y hay una anécdota simpática en torno a esa pelea. Mark Breland ganó el combate pero terminó con una lesión en la rodila. Le dijimos a Mike, que uno de los sparrings que tuvo el retador colombiano, había sufrido una lesión similar.
-Le hubiera ido mejor entonces como futbolista- respondió
Era un verdadero maestro en todo y hoy ya no está con nosotros. Una pérdida muy sensible para el periodismo y para el beisbol y es además la cuarta muerte que enluta este año las letras barranquillera. Los otros tres fueron Edgar Perea Arias, Álvaro Ruiz Hernández y Alberto Navarro Urueta. (2016)
¡Don Mike! -como le dijimos siempre- ¡Guárdenos por favor un rinconcito allá en el cielo al lado de Dios Padre, para seguir conversando de todos los temas!
Tomado de www.pepecomenta2019.com 

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