El pasado 27 de noviembre de 2019, se cumplieron 30 años de la explosión del avión Boeing 727-21 de Avianca con placas HK 1803, registrado como el vuelo 203, hecho ocurrido por la ubicación de una bomba dentro del avión, específicamente en la silla 15F, en pleno vuelo cuatro minutos después de haber decolado del aeropuerto El Dorado de Bogotá, con destino a Cali, y a 14.000 pies de altura, cuando volaba cerca de Soacha Cundinamarca, detonaron la bomba, este acto fue ordenado por la mente demoniaca de Pablo Escobar, con el propósito de asesinar al pasajero 111, entonces candidato a presidente César Gaviria, quien prometió después de la muerte de Luis Carlos Galán, continuar con su legado, el mismo hijo del caudillo muerto, en representación del partido Liberal y de su familia, le entregó al Dr. César Gaviria la bandera de la candidatura que había dejado su padre, Gaviria se comprometió continuar con la lucha contra el narcoterrorismo, entre otros extraditar a los narcotraficantes a los Estados Unidos. Pablo Escobar le declara la guerra al entonces candidato presidencial, ordenando a uno de sus servidores sicariales conocido como la Kika, de armar y montar un explosivo en el avión, utilizando a un suicida, que según se investigó, desconocía que el maletín que le había entregado el asesino, previo al abordaje del fatídico vuelo, contenía una maléfica arma mortal, fue tan criminalmente planeada la acción, que el artefacto fue ubicado dentro del piso de la silla 15F, cerca del ala derecha, donde se da la unión con los tanques de combustible. Como es sabido, en las alas de los aviones, está depositado el inflamable. Esa acción criminal trajo consigo la muerte de 110 personas. Escobar creía que el candidato presidencial estaba a bordo de ese vuelo. La bomba explotó y una llamarada de fuego y humo se vio en el horizonte, cuentan algunos impresionados y nerviosos campesinos que laboraban sus tierras en esos momentos. De acuerdo a las autoridades solo se encontró un cadáver completo, el resto estaban completamente mutilados. Lo que se observaba en el bosque montañoso era una dantesca mancha de sangre.
Ese fatídico año de 1989, lo escribió Pablo Escobar con sangre en el territorio nacional, la bomba en el edificio del DAS, donde murieron 104 personas, líderes políticos asesinados, militares muertos en emboscadas, algunos con sus familias, el vil asesinato del futuro presidente de Colombia, Luis Carlos Galán, y el siniestro vuelo 203 de Avianca. Pablo Escobar, con esta sanguinaria acción se calificó como un monstruo, según cálculos muy conservadores, a lo largo de su carrera criminal, Escobar, fue responsable de más de 4.000 asesinatos, librando una guerra sin cuartel contra el Estado, para ello mandó matar a rivales, líderes políticos, jueces, militares y periodistas ofreció recompensas por cada policía asesinado, derribó aviones con inocentes a bordo y edificios públicos, marcando con su ola de sangre a toda una generación.
Estando en tierra todavía el avión HK 1803, el pasajero 111 decidió no viajar por decisiones estrictamente personales, nos referimos a César Gaviria, con este cambio de actitud, el candidato nunca pensó que iba a salvar su vida. El 7 de agosto de 1990, es decir 9 meses después del atentado, fue elegido Presidente de la República, continuando con la persecución del cartel de Medellín y de Cali, Escobar, fue ultimado por las autoridades colombiana en diciembre de 1993, en el techo de una vivienda de un suburbio en Medellín, cumpliendo su promesa “prefiero una muerte en Colombia, que una cárcel en los Estados Unidos”. Los 35 millones de colombianos en edad de pensar, todavía nos preguntamos, como ha vivido el expresidente Gaviria en estos últimos treinta años después de la tragedia, donde él era el objetivo, porque su enemigo número uno, Escobar, pensó que durante la explosión del avión en el aire, lo había matado, el costo de tal decisión criminal fue 110 muertos inocentes. Y nos imaginamos que todos los días el Dr. Gaviria debe arrodillarse ante Dios por haberse salvado. Después de la macabra tragedia nos preguntamos: ¿Pablo Escobar, sintió algún leve remordimiento? Por la forma cruel y sanguinaria como mató a estas personas, donde habían incluso niños, entre ellos una de 3 años, que estaba viajando en un carrito para bebés, la respuesta es no, y cuenta la historia que mucho tiempo después un campesino encontró el coche con una muñeca. ¿Qué culpa tenía esa niña completamente inocente, del conflicto entre Pablo Escobar y el Estado colombiano y estadounidense? ¿Qué había en la mente de Pablo Escobar, para realizar tan infame y cobarde crimen? Los colombianos y el mundo entero nos conmovimos con la tragedia, fue cuando se vino a pensar que en Colombia existía el peor criminal del mundo después de Hitler.

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