Por: María Jimena Duzán 
La terna para fiscal que presentó el presidente Duque ante la CSJ refleja el talante de un Gobierno lunático, que ve teorías conspirativas hasta en su propia sombra.
Ninguno de los ternados es penalista –eso para qué sirve, dirán en el Olimpo–, ni tiene la templanza ni la independencia que se necesitan para sacar a la Fiscalía de la crisis institucional en que la dejó sumida Martínez Neira.
En cambio, los tres sí militan en esa franja de orates que rodean al presidente y creen que su incapacidad por sintonizarse con el país y sus pobres índices de aceptación son reveses fabricados por una conspiración, que se estaría urdiendo en su contra con el propósito de sacarlo del poder.
Las élites, ciegas y sordas
Tomemos el caso de Camilo Gómez. Tras ser el comisionado en el fallido proceso de paz de Andrés Pastrana, se dedicó con éxito a su oficina de abogado hasta que fue nombrado en este Gobierno al frente de la Agencia de Defensa del Estado, como parte de la mermelada que Duque le ha dado a la casa Pastrana. Camilo es un buen abogado, como lo era Néstor Humberto, pero él no está en la terna por cuenta de ese atributo, sino por ser la ficha del expresidente Andrés Pastrana, quien es otro que ve conspiraciones hasta en la sopa. Pastrana ha dicho que el verdadero conspirador contra Duque no es ruso sino colombiano y se llama Juan Manuel Santos, y que él y sus “compadres políticos pretenden dar un golpe de Estado al presidente Iván Duque al exigirle que cogobierne con ellos”.
Si la corte elige de fiscal a Camilo Gómez, lo más probable es que todos los santistas y todos los que apoyaron el acuerdo de paz terminen encarcelados por conspiradores. A ese grado de delirio estamos llegando por cuenta de creer que detrás de cada cuestionamiento o de cada denuncia hay siempre una conspiración en contra de las instituciones.
El más opcionado de los ternados es, sin duda, Francisco Barbosa, un hombre culto, buena gente, como dicen que es el talante del presidente. Sin embargo, Barbosa tampoco está en la terna por tener esas atribuciones. Mis fuentes me dicen que él es el candidato de Duque y de Fabio Espitia, el fiscal encargado nombrado a dedo por Néstor Humberto Martínez, quien tras su estrepitosa renuncia a la Fiscalía sigue siendo uno de los asesores en la sombra de Duque. Por las redes circula una foto en la que se ven saliendo de la audiencia de la Corte Suprema de Justicia a Barbosa y a la actual secretaria privada de Espitia, considerada su mano derecha. ¿Qué hacía esta funcionaria con el candidato más opcionado para ser fiscal?
Barbosa es un hombre que cambia de camiseta sin mayor reato. Fue partidario de la JEP en La Habana a tal extremo que se presentó como candidato a magistrado de este tribunal especial. Cuando no salió elegido, se volvió de inmediato enemigo de la JEP. Empezó a cuestionar el sistema, y en un abrir y cerrar de ojos terminó en la otra orilla de asesor de la campaña de Duque a sabiendas de que en el Centro Democrático no estaban de acuerdo con las reformas derivadas del acuerdo de paz ni con la JEP. Peleó al lado de Martínez Neira para que el Congreso introdujera las objeciones contra la JEP, que de haber sido aprobadas habrían acabado con ese tribunal especial; y ahora que quiere ser fiscal se presenta como todo un defensor de la JEP. Si este va a ser el próximo fiscal general, no hay muchas esperanzas de que la Fiscalía vaya a salir de la crisis interna en que la dejó Martínez Neira. Será un fiscal que mantendrá el statu quo, que le guardará la espalda a Martínez Neira y a sus fiscales cuestionados, y cuya gestión seguirá produciendo investigaciones sesgadas; las imputaciones terminarán como la que hicieron contra Cadena, el abogado del expresidente Uribe, a quien se le anunció una audiencia de imputación con medida de aseguramiento para finales de febrero próximo, pese a que había material probatorio suficiente para haberlo capturado ya. La posibilidad de que esa audiencia se posponga y se posponga, como sucedió con muchas de las investigaciones de Odebrecht, no habla bien de la Fiscalía.
Acabaron con la ‘esperanza‘
La mejor de esta terna mediocre es su secretaria jurídica, Clara María González, quien al menos se opuso a que se declarara la conmoción interior pedida por Martínez Neira dizque para enfrentar una conspiración de esas que siempre se inventaba para cubrir sus inconsistencias, sus debilidades y sus conflictos de interés. Pero ella no va a ganar, porque es la más ponderada y menos lunática, y en los círculos del poder estas dos atribuciones no son bienvenidas.
Elegir un fiscal en medio de teorías conspirativas que son producto de una distorsión de la realidad es lo peor que le puede pasar a la Justicia en Colombia.

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