Las preocupaciones

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Por PEDRO MILHOUA VALERA
Los psicólogos la definen como: “Una idea persistente que se maquina en la mente con altas probabilidades de que suceda una amenaza futura en la cual no se cuenta con los recursos suficientes o infructuosos”. Estos recursos pueden ser económicos o de capacidad para soportar las contingencias y dificultades de la vida. La preocupación tiene un objetivo fundamental que es buscar la solución a un problema anticipado de difícil
manejo y resolución. Hay dos clases de preocupaciones: La saludable y la nociva. Para evitar que afecte a la salud se debe discernir para conocer
la una y la otra, de acuerdo con la tabla siguiente de comparaciones:
La Saludable, es productiva, ve los hechos en forma objetiva y probable de que sucedan, se adaptan a las circunstancias del tiempo.
La Nociva, es exagerada y no adaptativa, ve los hechos en forma abstracta y poco probable de que sucedan.
La saludable, consume un tiempo moderado y produce una ansiedad leve y manejable de las amenazas de manera realista. La nociva, en cambio consume gran cantidad de tiempo prediciendo catástrofes futuras, genera una ansiedad exagerada que lleva al estrés y es poco manejable, agranda el problema y las amenazas.
La saludable genera una alta confianza y eficacia en sí mismo, tolera la incertidumbre y la equivocación, crea la sensación de que se tiene el control de la amenaza futura.
La nociva, genera poca confianza y eficacia, pérdida de control del problema. Hay que tener en cuenta que las preocupaciones siempre existirán porque forman parte de la vida y porque siempre habrá dificultades y conflictos por resolver, cada vez mayores, en este mundo moderno. Una preocupación bien manejada en la cual haya trabajo y esfuerzo equilibrado y sin desesperación, prepara para asumir y enfrentar con posibilidades de éxito las contingencias y las dificultades de la vida, alcanzando los resultados deseados.

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