Ciudades ‘inteligentemente’ seguras

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Por IVÁN KRALJEVIC

Cuando escuchamos frases de organismos internacionales que sustentan que Latinoamérica “es la región más violenta del planeta, fuera de las zonas de guerra” o que “uno de cada tres homicidios que ocurren en el mundo se registra en América Latina y el Caribe” nos sentimos preocupados, pues sin duda esto es parte de las conver- saciones cotidianas que tenemos con familia, amigos y colegas de trabajo. Todos como ciudadanos por igual, sin importar país o ciudad, nos sentimos afectados por las experiencias y relatos que exponen el grado de inseguridad, criminalidad y violencia que se vive en las calles, y de la cual muy seguramente hemos sido víctimas en mayor o menor grado, directa o indirectamente.
Así, nos encontramos hoy ante un círculo vicioso en donde la inseguridad impacta en la inversión y actividad económica, lo que conlleva a menores oportunidades de crecimiento y generación de empleo, reproduciendo el ciclo de pobreza que es uno de los factores de la delincuencia. Como ciudadanos, el crimen impone un costo adicional en nuestras vidas, afectando en la salud, en la produc- tividad, en nuestra capacidad de inversión (de esfuerzo, de ahorros) y nuestro nivel de consumo, al entrar en una dinámica de supervivencia. En este escenario, el crimen organizado toma ventajas para fortalecerse y mantener el poder de ciertos territorios.
Sin duda una ciudad segura, es una ciudad más susceptible a desarrollarse. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en un estudio reciente sobre el costo que tiene la violencia en Latinoamérica confirmó que la violencia y el crimen le cuestan a la región de América Latina y el Caribe hasta US$261.000 millones, monto que evidentemente es quitado de otras partidas que apoyan rubros claves como educación o combate a la pobreza. Además el mismo BID destaca que, paradójicamente, se gasta más del Producto Interno Bruto (PIB) en seguridad en comparación a países desarrollados con tasas más bajas de criminalidad. Mien- tras que Estados Unidos invierte 2,75%, Francia 1,87% y Alemania 1,34% en el combate a la inseguridad, en la región latinoamericana se destina hasta 3,55%.
Con este panorama, parece ambicioso pensar en América Latina el concepto de “Ciudades inteligentes” o “Smart Cities”, por su equivalente en inglés, con características de sostenibilidad, con servicios que aumenten la calidad de vida de sus habitantes, sumando sistemas convergentes basados en TIC’s1 para asegurar el orden¿Cómo convertirse en una ciudad inteligente si para empezar sus ciudadanos están atemorizados por el delito y la inseguridad?
La conclusión inescapable es que el primer enfoque de una Ciudad Inteligente o aquella que pretendan serlo, debe poner la inteligencia al servicio de la seguridad de sus ciudadanos.
Ante los constantes cambios, la función de seguridad pública ha evolucionado, debido a que la dinámica en las ciudades se ha vuelto más compleja, la información es in- mediata, las fronteras se han acortado, el crimen organizado y narcotráfico cuenta con un nivel de sofisticación mayor. Junto a esos cambios, se va dando la evolución de las expectativas públicas, por el que los ciudadanos esperan de los gobiernos municipales una mayor participación o co-responsabilidad en el tema de seguridad pública. Los gobiernos municipales han comenzado a enfrentar ese desafío con determinación, asumiendo
cada vez mayor responsabilidad e iniciativa en las políticas y estrategias de
seguridad pública dentro del concepto de Ciudad Inteligente. Los resultados han comenzado a hacerse notar. En el análisis de experiencias exitosas desarrolladas en las urbes latinoamericanas, se pueden resumir algunos aspectos claves coincidentes: Coordinación y colaboración estratégica con las fuerzas de seguridad (propias o de ámbitos territoriales superiores como ser estatales / provinciales o nacionales); Fortalecimiento supra-institucional a través de la mejora de los servicios y plataforma tecnológica de atención de emergencias; Provisión de otras herramientas de tecnologías de información y comunicación modernas para la lucha contra el crimen; Implementación de mecanismos de comunicación ciudadana eficaces que promuevan la participación de la ciudadanía, y otros.
Como se puede ver, la tecnología juega un papel muy importante. Más allá de que intuitivamente lo podamos considerar así, la evidencia lo respalda. En el análisis de experiencias exitosas desarrolladas en las urbes latinoamericanas, liderado por la investigadora, los ingredientes necesarios para avanzar son muy diversos y retadores pero llaman la atención tres relativos a la tecnología: una constante y efectiva formación policial, misma que debe considerar edad apropiada y un facilidad para adaptarse al desarrollo tecnológico; en segundo lugar, el invertir en sistemas de información que al cruzar permita determinar con exactitud los delitos para definir acción y por último, reconoce que las TICs, son el mejor aliado para empoderar y mejorar la gestión policial, aumentar la responsabilidad de los cuerpos del orden y luchar contra la corrupción. Asi, las ciudades inteligentes buscan priorizar el uso de las TIC’s para la seguridad. Para ello, quienes tienen el rol de proteger a la ciudadanía (fuerzas de seguridad pública y emergencias), deben contar con soluciones tecnológicas inteligentes que les permitan tomar decisiones efectivas en tiempo real en medio de una emergencia y, más aún, anticiparse a situaciones que amenacen su seguridad, para prevenirlas.
Es, en resumen, el objetivo de evolucionar de un paradigma reactivo a un modelo proactivo, con información convertida en inteligencia, a través de la integración de sistemas, tecnologías y datos inconexos, para que los organismos de seguridad pública puedan contar con mayores y mejores capacidades de toma de decisión informada.
Motorola Solutions cuenta con un amplio ecosistema de soluciones y aplicaciones que permiten a las agencias de seguridad y emergencias contar con información convertida en inteligencia en tiempo real para responder y anticipar las amenazas en materia de seguridad. Se trata de soluciones escalables, interoperables y convergentes, diseñadas para operar siguiendo los estándares internacionales abiertos. Un factor determinante para el éxito de los gobiernos y administraciones locales que buscan convertir a sus ciu- dades en Ciudades Inteligentes exitosas y económicamente pujantes, es la medida en que la inteligencia y el poder de las TIC’s se pongan al servicio de la seguridad de sus ciudadanos, sus recursos y sus activos.

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