Manuela Sáenz: Mujer rebelde y luchadora

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Un 23 de noviembre de 1856, murió para reunirse con el Libertador Simón Bolívar y con todos los revolucionarios e indignados del mundo, la nunca olvidada Manuela Sáenz, mujer revolucionaria de Nuestra América Libertaria. Fue una líder social de distintas maneras, por ejemplo, en su papel de enfrentar el oprobioso gobierno tiránico de la Corona Española. Supo interpretar su realidad y se hizo revolucionaria. Su lucha en Quito antes de conocer al Libertador Simón Bolívar consistió en dirigirla a reforzar con alimentos y cuidados a los revolucionarios patriotas quiteños y peruanos al lado de Sucre, por ejemplo, en la Batalla de Pichincha. Es asombroso cómo esta mujer irreverente se burló de la sociedad pacata quiteña, explorando e interpretando los asuntos y problemas de la lucha independentista.
De manera que Manuelita Sáenz hizo de su vida un Proyecto Revolucionario, dirigido a cuestionar los presupuestos y abstracciones de las leyes de indias en América, quería sacudirse de las restricciones que le imponía la sociedad colonial. Su rebeldía hacía parte de su actitud frente a esa sociedad injusta, por tanto, debemos reconocer que ese ser rebelde fue su vivencia de vida, su forma básica de la constitución de su mundo para una sociedad justa. Además, debe advertirse en su vida, que su vivencia revolucionaria fue acompañada por los contactos con otras líderes como Manuela Espejo, que fueron capas pre-reflexivas de su experiencia para llegar a ser lo que fue: una Mujer Revolucionaria. A Manuelita la revolucionaria, hoy 163 años de su fallecimiento en Paita, Perú, (murió como el Libertador, miserable) perseguida por los enemigos del Libertador Simón Bolívar, recordamos su lucha, a pesar de sus enconados enemigos. Ella nos brinda su vida portentosa como Mujer Luchadora, como esa poderosa expresión de sentimiento revolucionario, por eso vive 163 años después en nuestros ideales libertarios.
Como revolucionaria siempre estuvo comprometida con el sigilo y la cautela de la lucha, estuvo atenta a los signos del ideario independentista: este objetivo fue su comprensión del mundo, fue su sentido existencial de vida como Mujer Luchadora. Su vida nos ofrece una agitada agenda comprometida con la libertad de nuestros pueblos, en su encuentro con Bolívar, así la vivenciamos. Fue una mujer que no se dejó clasificar ni codificar. Fue una Mujer Rebelde. Su vida nos ofrece posibilidades de intuiciones plausibles que nos pone en contacto con esta Generala de la Independencia Americana. Es el sentido didáctico para entender su lucha como proyecto de vida. Después de todo, esa fue su vida, y es la que debemos valorar. Su vida de revolucionaria da lenguaje al presente, como una realidad vivencial, porque es expresividad de la filosofía y lucha que supo sumar con el Libertador.
Tenemos que ser sensibles a esta rica experiencia revolucionaria. Manuela Sáenz es un buen texto de lectura de Mujer Irreverente e Indignada que luchó por Justicia Social. Ella enriquece nuestro presente y nuestra comprensión de las tensiones y rupturas del pasado y del presente. Este ver el sentido revolucionario a través de Ella, se nos convierte en un texto pedagógico y didáctico, en tanto, es comprensión existencial de un ser revolucionario, por eso lo comparto, por eso le asigno este papel trascendental. Pero el valor práctico de la vida de Manuela Sáenz se debe encontrar en cada Mujer del presente, para sentirse tocada por la profundidad de este ser maravilloso, que confirma su existencia y nuestra relación pasado-presente. Su vida, es un poema del amor a la Libertad, de amor a Bolívar y de un rechazo hacia esos convencionalismos que la sociedad mojigata limeña y quiteña coloniales imponían a las mujeres. Su vida, es un ejemplo poderoso de ver en su adentro esa lucha libertaria, siempre ahí, altiva en todos los trasegares independentistas de la Provincia de Quito y del Virreinato del Perú. Supo dirigir su mirada hacia su acompañamiento con el Libertador Simón Bolívar, implicada en la constitución del sentido del ser revolucionario, como lo fue, encontrando su fuente y fundamento en articular su vida libertaria al Sol de América. Esto significa que cada momento de su actuar y conocer prácticos, siempre supo la Gran Manuelita Sáenz tomar el lugar que le demandaba su conciencia. Fue una Mujer sensible al mundo de la vida de la lucha por la Libertad, y cómo su accionar cotidiano la empujó a ser reconocida como un soldado patriota valiente, como bien se lo expresó el general Sucre, el Gran Mariscal al Libertador, luego de la participación de esta extraordinaria Mujer en la Batalla de Ayacucho.
Manuelita sentía que su vida toda ardía en pasión por la lucha libertaria: escogió el mejor sitial para permanecer por siempre en la historia de quienes han luchado por la Libertad: era allí su puesto, su efectividad, su utilidad, pues tenía la esperanza de contribuir denodadamente por la causa independentista de América. En un sentido digno, la vida de quien fuese custodia de los archivos secretos de Bolívar, estuvo orientada hacia la práctica libertaria de vivirla, y la vivió, y de qué manera; desde la perspectiva del compromiso del interés muy especial de contribuir con su Patria: fue su valor formativo, que le abrió posibilidades para crear relaciones formativas por esta causa del ser y el hacer, siendo la principal, con la amistad-amor-pasión con el Padre de la Patria. Recordemos su relación amorosa con Bolívar, fue de una entrega total. La palabra entrega entra a valorar toda su vida. Aún después de muerto el Libertador, hasta el último instante de ese 23 de noviembre de 1856, fue la más fiel defensora del ideario de su ideario, por encima de la hipocresía de Santander (El pérfido como lo llamaba Bolívar), Flórez y Páez. Ella sumió un alto compromiso con este ideario, que se contemplaba en su vida misma. Así, pues, Manuelita significa una negación de esa Mujer sumisa, como las instituciones coloniales y las leyes de indias querían mantenerla. Ella puede verse como rompimiento a esa sumisión, y lo hace precisamente con su vinculación a la lucha libertaria, como la esencia práctica de su vida, fu su modo de comportarse en esa sociedad que la menospreciaba, como a muchas más. Su vida fue un estar presente en el encantador sentido de sumarse al ejército patriota, en especial en la Batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, al lado de tropas argentinas, colombianas, chilenas y peruanas que sella la independencia de nuestra América.
Manuelita Sáenz, “el alma de Bolívar”, viene a ser el elogio de una Mujer comprometida con ideales dignos de Justicia y Libertad, entonces surgen unas preguntas provocadoras por sí mismas: ¿Qué debe permanecer en la enseñanza de “pensar lo propio” acerca de la vida elogiosa de esta luchadora? ¿Cómo deberíamos interpretar y enseñar esta provocadora lucha libertaria de este ideal ejemplar nuestro? Estas deben ser las principales orientaciones pedagógicas y didácticas para ser enseñable el ideario libertario de esta Prócer de Nuestra Independencia, porque su vida irreverente es un texto virtuoso, para ser leído y valorado por las generaciones de hombres y mujeres de esta gran patria con la cual soñó Bolívar. Es un texto leído como Mujer Libertaria que sugiere coherencia entre el hablar y el actuar, que creció en una variedad de tradiciones y orientaciones que fueron, unas desprendiéndose de su vida, y otras cultivándose para dar frutos, como efectivamente los dio.
La vida de la “amable loca”, como la llamaba Bolívar, fue siempre un imperativo de búsqueda de justicia, la anhelaba, y por eso lo acompañó. Su genuina educación silvestre provocó en ella el ideal de lucha por la Libertad, fue su pensamiento, que se hizo posible gracias a la continua creatividad que pululaba en su mente. Su vida se caracterizó por una tensión entre orden y “desorden”, entre pasividad y actividad, entre análisis e imaginación, tensión que fue el problema de su existencia vertiginosa por la Libertad. Su vida se “ordenó” sobre el desorden, que para la Corona española y los ricos quiteños y limeños, representaba el levantamiento en contra de este imperio caduco. Este desorden estaba causado ya, se necesitaba era una lucha pujante, como la que emprendió Bolívar con sus tropas en el Sur del Continente: liberarlo de todas las restricciones y presupuestos que contaminar la Libertad por la que soñó Manuelita Sáenz.
Gloria eterna a la Flor Quiteña, a la custodia de los archivos de la guerra, mujer esmerada, luchadora, luz y guía de Bolívar que nos dio ejemplos significativos para ver la lucha como el corazón de una América unida, justa y digna. Es por ello, que la Orden Caballero del Libertador Simón Bolívar creará la Medalla al Mérito Panlatinoamericano “Manuela Sáenz”.
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