Se adelantó la visita del Niño Dios en la Alta Guajira

0
331

Se acerca una de las épocas más esperadas por todas las personas, especialmente por los niños, quienes ven a la Navidad como una fecha única, donde lo más importante es la visita del Niño Dios. Muchas familias, alrededor del mundo, no lo festejan por motivos religiosos, pero de algo de lo que debemos estar seguros es que nunca pasa desapercibida.

A pesar de los problemas socio-culturales que están presentes en algunas comunidades, la magia de la Navidad llega a cada corazón, el ambiente es diferente y el mundo emana felicidad. La unión y la solidaridad salen a flote aún más, dejando de lado las diferencias y las incertidumbres, de esta manera, no queda más que “ponernos la 10” con aquellos quienes carecen de privilegios que otros tienen.

Teniendo en cuenta lo anterior, un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma del Caribe, se dio la tarea, de forma voluntaria, de realizar recolectas en toda la ciudad para donar ropa, implementos de aseo, comida y juguetes. No se conformaron con regalar cosas materiales sino, a llevar esperanza a dos comunidades pertenecientes a la Alta Guajira, que hoy en día, se encuentra en una lamentable crisis que los medios de comunicación del país, en cierta parte, nos han mostrado.

Estos jóvenes se encontraron con una cultura totalmente diferente, desde la comida hasta la lengua. Las actividades que se llevaron a cabo tanto con los niños, como con los adultos, hicieron que los rostros de ellos se iluminaran de alegría, bajo el radiante sol que habitaba en cada rincón de las dos rancherías a las que fueron. El recibimiento que les dieron estuvo enmarcado por las danzas que identifican a la comunidad Wayyú, y el equipo puso a prueba sus habilidades en el baile como una forma de agradecimiento por dejarlos entrar a conocer más sobre ellos.

“Fue muy linda la experiencia, nunca había hecho algo social y me encantó, ver cómo las personas estaban felices y abiertas a compartir sus experiencias, a pesar de que algunos no nos entendían y necesitábamos traductor, fue muy conmovedor. Todas las personas estaban dispuestas a hablar con nosotros y contarnos cómo es la vida allá.” dijo Paula Pinilla, una de las integrantes del grupo al Diario LA LIBERTAD.

A pesar de la diferencia de lengua y necesitar un traductor, se entendieron a la perfección porque el amor y las buenas obras no tienen idioma. El largo viaje no se sintió ya que valió la pena de principio a fin, el cansancio quedó a un lado cuando pisaron las tierras guajiras, porque los estudiantes saben que están hechos para cambiar el mundo con pequeñas acciones, este solo fue un granito de arena para todas las problemáticas que el planeta Tierra abarca actualmente.

Con estas iniciativas se pretende promover el sentido humano en los colombianos que deberían solidarizarse con sus hermanos, incentivando el amor a nuestra cultura, tradiciones y antepasados, haciendo saber que nunca está de más, brindar la mano. Una forma de hacerlo, es apoyando la compra de productos colombianos y artesanías propias de los pueblos.

Comentarios