La heroína, droga que invade a Colombia

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El consumo de esta droga opiáceo  en territorio colombiano se viene desarrollando de una manera paulatina, lo cual necesita  cuanto antes una intervención  multidisciplinar, esto para  impedir que esta droga por su alto grado de adicción se convierta en una epidemia social.
Ahora, esta sustancia se encuentra comercializándose  ilegalmente por todo lo ancho y largo del país. Diversos estudios sobre la drogodependencia  de los opiáceos, han concluido que en Colombia,  la heroína está sufriendo un desarrollo vertiginoso, porque a nivel mundial   muchos países productores de adormidera o amapola como es el caso de Afganistán no han podido controlar su cultivo, por  eso el opiáceo semisintético heroína  ha hecho mella en el sector de la juventud. Naturalmente esta grave situación está repercutiendo en el alto grado  de consumo en Colombia.
No solo en nuestro país los opiáceos están  siendo consumidos, también estos se encuentran en su máximo furor en África con el medicamento legal tramadol.  Igualmente sucede en los Estados Unidos de América en donde el consumo y tráfico de otro opiáceo  sintético  como el fentanilo  está ocasionando una feroz epidemia de salud pública con  miles  de muertes por sobredosis. Otro opiáceo como la heroína sigue  mundialmente en estado de ebullición, caso concreto son los  países del Medio Oriente, que se hallan en estado de alerta por la proliferación de esta sustancia adictiva y peligrosa para la salud humana.
De todas maneras el consumo de la heroína  en Barranquilla y en  otras zonas del país  es  producto del aumento del cultivo de la adormidera o amapola en todo el mundo. Pero si las autoridades no  empieza a ejecutar estrategias preventivas y curativas, esta droga dura comenzará a causar nefasto resultados para la población joven, que es quizá el sector  que será más afectado.
Según lo que estoy analizando, la problemática del cultivo de amapola o adormidera en Colombia está  actualmente sufriendo  un incremento, lo que explica que las autoridades  competentes deben implementar programas especiales  para contribuir  a evitar un brote epidémico. Los colombianos tenemos  experiencia de esta planta-droga pues hace décadas se disparó, causando naturalmente  graves problemas de salud pública y desestabilización institucional. Hoy, a mi juicio, parece que  mi país  va por el mismo  camino. Ojalá me equivoque, pero reconozco que muy poco yerro en este contexto.
El Estado colombiano debe de apoyar la creación de una institución de investigación científica  sobre las drogas, en ese campo  es necesario plantear las sustancias endógenas que se encuentran dentro del organismo humano, y con estructura química parecidas a las drogas ilegales tales como las endorfina. De la misma  forma  la sustancia química  anandamida, que se encuentra incrustada en nuestro interior  con importante  equivalencia del cannabis  o marihuana.
A pesar que ancestralmente en nuestro medio tenemos cultivo de plantas drogas, ningún gobierno se ha interesado  en estudiar  estos vegetales  para  frenar que las mismas afecten  fuertemente  a la salud del ser  humano. En otros términos, que sea menos dañina.

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