Formación de abogados como problema de investigación

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Por: Albeiro Bonilla Beltrán

En la literatura investigativa la formación de abogados, ocupa un lugar muy importante. Debido a ello, desde el aula de clases de la carrera de derecho en la Universidad Simón Bolívar, se ha abordado esta preocupación con el docente investigador Reynaldo Mora Mora (II-2019) a fin de pensar el quehacer de las Facultades de Derecho, como las responsables formadoras de nuestra profesión. A continuación, presentamos, estos productos como huellas de este quehacer investigativo.
Por ejemplo, el artículo “El enfoque de competencias en la formación del abogado para el siglo XXI” (Clavijo, D. Universidad de Pamplona), en su planteamiento señala que su trabajo es el resultado de una revisión teórica del concepto de competencias en la educación superior, para confrontar la forma como las universidades de Colombia están actuando en la orientación dada a los programas de Derecho. La tendencia mundial, traída desde el Espacio Europeo de la Educación Superior (EEES), es la formación de profesionales orientados por el enfoque de las competencias. En Latinoamérica, se han desarrollado un conjunto de acciones con el fin de determinar las competencias generales y específicas propias de cada profesión; en el caso del Derecho el Proyecto Tuning, del que hicieron parte 65 instituciones de educación superior, presentó una propuesta de competencias específicas para la disciplina, las que categorizó en orden de importancia. En suma, es una Investigación en la que predomina el análisis documental armonizado con elementos propios de la investigación jurídica, de naturaleza descriptiva, explicativa y expositiva.
Daniel Monroy Cely en “Hacia una educación jurídica práctica y globalizada en Colombia”, establece que las problemáticas que enfrenta actualmente la formación de los abogados en Colombia están relativamente identificadas y son parte incluso de la agenda gubernamental en materia de educación superior. Sin embargo, las estrategias y propuestas de solución respecto de aquellas lucen aún precarias e insuficientes. En este orden, el escrito propone que una parte importante de dichas problemáticas pueden afrontarse de manera efectiva, mediante la promoción y profundización de una formación jurídica más globalizada y práctica en las escuelas de derecho. Para efectos, el documento parte de diagnósticos más generales y relativos a la educación legal tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo. Con lo anterior, se pretende sentar una base preliminar para una discusión más profunda acerca del tipo formación que reciben los estudiantes de derecho en Colombia.
Mercedes Illera Lobo en su texto “Relación de la teoría y la práctica en la enseñanza del derecho”, analiza la relación existente entre la teoría y la práctica en la enseñanza del derecho, realizando un análisis crítico de las normas existentes en Colombia como fundamento de la práctica profesional del abogado en formación en el consultorio jurídico, en correlación con determinadas teorías. Lo anterior, teniendo presente que el mundo jurídico se encuentra en un constante y dinámico cambio, no obstante, la enseñanza de derecho no ha sufrido grandes transformaciones, y muestra de ello es la perpetua clase magistral, surgiendo la necesidad de reorientar desde la realidad social y atendiendo a la pertinencia. Es así, como se inicia desde un estudio documental y hermenéutico, haciendo ponderación en lo establecido y exigido por la ley 583 de 2000 y las diferentes teorías, tales como la teoría de uso y adoptada de Argyris y Schon, y la pedagogía jurídica propuesta por Jorge Witker, donde la intención es contribuir a una formación integral, capaz de generar transformación social desde la disciplina jurídica.
En este artículo “El formalismo jurídico, la educación jurídica y la práctica profesional del derecho en Latinoamérica”, su autor, Daniel Bonilla, establece que las clínicas de derecho de interés público en Latinoamérica son un instrumento poderoso para cuestionar y debilitar el formalismo jurídico que ha dominado la cultura jurídica de la región por más de 150 años. Las clínicas de derecho de interés público latinoamericanas, además, son una herramienta potente para socavar las bases de la educación jurídica y la práctica profesional formalistas que también se han arraigado en la región. El concepto de derecho formalista identifica el sistema jurídico con la ley, considera que el derecho es completo, coherente y cerrado, señala que éste es capaz de dar respuestas únicas a todos los problemas que surgen en una comunidad política y, en versiones radicales, empareja validez formal con justicia. De igual forma, este concepto de derecho se entrecruza con una interpretación clásica de la democracia liberal que promueve una separación radical entre las ramas del poder público. Consecuentemente, el formalismo jurídico considera que el legislador es el único que tiene capacidad creadora de derecho, mantiene que los jueces deben, y pueden, ser neutrales cuando deciden los casos que llegan a sus despachos y afirma que el ejecutivo tiene como tarea primordial la materialización de las normas jurídicas preexistentes.
La educación jurídica formalista, que es consecuencia, refuerza y reproduce el concepto de derecho formalista, gira en torno al enciclopedismo curricular, el memorismo y el conceptualismo. Este tipo de educación jurídica, por tanto, promueve la articulación de currículos con un alto número de materias (de manera que los estudiantes conozcan todas las creaciones del legislador), considera que conocer el derecho es directamente proporcional a la capacidad de repetir el texto de la ley y afirma que la enseñanza del derecho debe girar en torno a categorías abstractas (principios y reglas) y a sus relaciones formales y sustanciales. De igual forma, esta perspectiva de la educación jurídica considera irrelevantes las preguntas por la legitimidad moral y política de las normas e instituciones jurídicas, separa la dogmática de la teoría y práctica jurídicas, aísla el derecho privado del derecho público
De acuerdo con las anteriores preocupaciones, el libro del investigador Reynaldo Mora “Currículo y saberes en la formación de abogados: propuestas alternativas…” (2014), pretende darnos a conocer sus percepciones acerca de los currículos en la formación de abogados por lo que se deduce que lo que busca este autor es demostrar cuales son los enfoques o las problemáticas de la investigación para así construir currículos pertinente a la formación de abogados, donde las singularidades y contextualizaciones de los problemas de la formación de abogados, se decide adoptar las estrategias metodológicas de arquear el campo del currículo, como también sobre el proceso de construcción de esta base de datos que enfatiza en la sustancia de la comprensión del problema en la formación en el modelo teórico propuesto desde leyes 30 de 1992 y 115 de 1994
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