La Policía, los medios y la comunidad

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La inseguridad constituye uno de los factores más desestabilizadores para una sociedad. Cuando su índice sobrepasa los niveles ‘normales’, termina por convertir a cualquier núcleo poblacional en un caos, donde el temor ciudadano cede paso al accionar desmedido de la delincuencia, lo que termina por reflejarse en una situación de desbarajuste social.
Frenar esa tendencia de los indicadores, entonces, constituye una tarea inaplazable para las autoridades en conjunto con la comunidad. La adopción de medidas y su puesta en práctica sin mayor demora, aunado a un plan de participación activa de la ciudadanía, de seguro brindarán buenos resultados, dentro del propósito que se pretende alcanzar.
El tema del sicariato, los hurtos a mano armada en las vías públicas, así como el denominado fleteo y robo en los buses urbanos e intermunicipales, constituyen índices que comienzan a preocupar y a los cuales los comandos de la Policía Metropolitana y del Atlántico deben sopesar para contrarrestarlos, antes que tomen caminos de desbordamiento y temor.
Son hechos concretos y hacia ellos deben apuntar las investigaciones. Por tal razón, frente a esos acontecimientos hay que agudizar los operativos y labores de inteligencia, con el propósito de disminuir los factores que inciden en la delincuencia y que apuntan a elementos sociales que tocan directamente a los entes gubernativos, como lo son las alcaldías y gobernaciones. No debe olvidarse que nos encontramos ad portas de la temporada decembrina y durante este tiempo siempre los golpes de la delincuencia se hacen sentir con mayor eficacia, lo que se traduce en perjuicio para la comunidad.
Nadie pone en duda que la Institución policial es la mejor aliada de la comunidad para garantizar su tranquilidad y el orden, por tal razón la invitación que desde LA LIBERTAD hacemos la extendemos a cada ciudadano barranquillero, con el fin de que se sume al propósito de blindar al Distrito y su área metropolitana, contra los promotores del crimen y la delincuencia.
Frente a esto, choca lo acontecido el lunes, comienzo de semana, con uno de nuestros reporteros gráficos, quien, en cumplimiento de su deber, fue atropellado por unos agentes que lo intimidaron y presionaron para que borrara las fotos que había tomado durante un hecho delictivo en pleno desarrollo. Son esas acciones arbitrarias y fuera del contexto legal las que debemos erradicar, para asegurar el sistema democrático y la transparencia de la institución policial en su labor como ente preservador de la vida, honra y bienes de la ciudadanía colombiana.
Elevamos nuestra queja y solicitud respetuosa al Comando de la Policía Metropolitana y del Atlántico, para que estos hechos no vuelvan a suceder, sobre todo cuando tenemos propósitos comunes en pro del bienestar comunitario.
Es la unidad, representada en acciones de solidaridad, en el valor ciudadano de denunciar lo ilícito y sospechoso, lo que nos va a permitir preservar la tranquilidad, la sana convivencia y alejar del buen entorno social comunitario el temor que produce la actividad criminal.
Si de verdad se desea ese propósito, debemos mantener presente que entre todos lo podremos lograr.

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