Penurias de microempresarios y campesinos

209

Definitivamente el Presidente Iván Duque Marquez, no solo tendrá que seguir revisando la situación de los sectores que con mucha frecuencia exteriorizan sus justas protestas, sino que igualmente su gobierno tendrá que examinar en la mayor brevedad posible, las condiciones en que se han venido desenvolviendo los microempresarios y los campesinos en todo el territorio colombiano.

De muy importante y necesaria se puede catalogar la iniciativa anunciada por el Gobierno Nacional en el sentido de poner en marcha en Colombia el programa denominado Banca de las Oportunidades, cuyo objetivo primordial consiste en ayudar a que la mayor cantidad de familias colombianas salgan de la pobreza y que muchos pequeños comerciantes disminuyan la permanente zozobra que les representa el hecho de tener que cancelar diariamente intereses de hasta el 20%, por pequeñas sumas de dinero prestado, circunstancia que no les permite gozar de la seguridad ni mucho menos la oportunidad de obtener el más mínimo beneficio económico derivado de la actividades por ellos desarrolladas desde las 3:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde, todos los días del año.

No se puede negar que regularmente el sector financiero, las instituciones bancarias y en general las entidades dedicadas al manejo de recursos para el crédito, le cierran las puertas “en la cara”, a los microempresario y en general a todos aquellos ciudadanos que intentan trabajar de manera independiente.

Aunque estos, los pequeños empresarios, aportan un alto porcentaje de empleos, no se les está dando el respaldo que merecen por parte del Estado, simplemente porque las políticas crediticias del Gobierno Nacional, dirigidas a ellos, hasta ahora no han dado los resultados que se esperaban, teniendo en cuenta que las entidades bancarias se niegan a prestarles la ayuda necesaria.

A todo esto hay que agregar las raíces profundas que afectan la problemática del campesinado en Colombia, es evidente que los costos de producción se han convertido en el dolor de cabeza del sector del agro, comenzando por lo caros que resultan los insumos como abonos y fertilizantes, que en comparación con los países vecinos Ecuador, Perú, Brasil y Panamá, para no irnos tan lejos, tienen precios hasta tres y cuatro veces mayor aquí en nuestro país, lo cual afecta especialmente a los pequeños productores del campo y lo que se ha constituido en la base de las protestas que se siguen presentando en varias regiones del país.

El Gobierno Nacional debe saber que los campesinos son una de las poblaciones más discriminadas social y económicamente y los que son más propensos a ser atrapados por la pobreza, como tampoco se puede negar que la violencia ha sido para ellos una permanente constante, afectándolos de tal manera que más de 4 millones de personas han tenido que desplazarse a las grandes ciudades en busca de refugio.

Es cierto señor Presidente Duque, que los gobiernos anteriores y ahora incluyendo al de usted, han hecho algo por el campo, pero ninguno ha tenido la voluntad política para darle un vuelco al modelo de desarrollo, devolviéndola a la producción rural el lugar que le corresponde como baluarte de la seguridad alimentaria, no se puede negar que la mayor fuente de los alimentos que consumimos los colombianos provienen del campo, resultando como el principal damnificado por la entrada en vigencia de los T.LC. con Estados Unidos y la U.E.

Traemos a colación la pobreza que sigue reinando entre los campesinos el sur de nuestro departamento en donde siguen evidentes los rezagos de la tragedia ocurrida el 30 de noviembre de 2010, en el sur del Atlántico, zona en donde después de transcurridos más de 9 años muchos de sus habitantes, que por lo regular se dedican a las labores del agro en sus pequeñas parcelas, continúan sufriendo las penurias como consecuencia de la arremetida del desbordamiento del río Magdalena, en el llamado “boquete” del Canal del Dique.

Comentarios