A desmantelar las bandas criminales

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Se ha comprobado una vez más, que una de las etapas más difíciles para afianzar el éxito de un acuerdo negociado de paz, es la del posconflicto. Así se ha afirmado, no solamente por la convocatoria que se requiere para implementar lo acordado, o el tiempo que ello significa para su ejecutoria dentro de un sistema muy particular como el nuestro, sino también por el resurgimiento de fuerzas oscuras que buscan crear confusión y desestabilidad en las zonas donde estuvo enraizado el conflicto.
Precisamente, lo que viene ocurriendo en diferentes regiones del país es el reflejo de esa situación. La seguidilla de asesinatos de líderes sociales y dirigentes reconocidos por sus luchas comunitarias, ha puesto sobre el tapete la necesidad de afrontar con prontitud ese accionar, antes que se agudice un problema que podría desembocar en hechos más graves y desestabilizadores, para el país.
Para corroborar lo anterior, basta con mencionar las cifras que sobre tal situación maneja la Fiscalía General de la Nación. Solo el año anterior se registró un aumento del 100% en los índices de criminalidad en las regiones del Darién y el Bajo Atrato, zonas del Chocó, lo que debe traducirse en más de 50 homicidios dolosos registrados en varios municipios de este Departamento y en donde la entidad investigadora ha recibido más de 60 denuncias por intimidaciones contra defensores de derechos y reclamantes de tierras.
Lo que está aconteciendo allí en esa región de la patria no es diferente a lo que sucede en Cauca, Norte de Santander o Nariño, donde de manera selectiva y continua se viene acorralando a los dirigentes, con el fin de acallarlos y seguir usufructuando de patrimonios hoy cuestionados y puestos bajo investigación de las entidades competentes.
Frente a toda esta serie de red criminal que ha ido extendiendo sus tentáculos por el país, hizo bien la Fiscalía General en crear la Unidad de Desmantelamiento de Organizaciones Criminales, para investigar y capturar a los responsables de esos asesinatos y amenazas, comenzando por el esclarecimiento de los hechos acontecidos en el Chocó, para lo cual contó con un equipo de apoyo de la policía judicial y la Dijin, así como analistas e investigadores especiales.
La experiencia enseña que ante situaciones de esta naturaleza lo recomendable es actuar de inmediato y concretar acciones que permitan lograr resultados certeros y efectivos. Con ello se está enviando un claro mensaje de que la etapa del posconflicto también será ‘blindada’ con todas las medidas que sean pertinentes adoptar, para que pueda seguirse con el desarrollo del acuerdo de paz, al interior del Congreso de la República. Por lo anterior, permanecemos atentos sobre los resultados que sigan arrojando las acciones de la Unidad de Desmantelamiento de Organizaciones Criminales que la Fiscalía General de la Nación puso en funcionamiento el año anterior y sobre la cual se guarda mucha esperanza, sobre todo porque en lo que va corrido del año han seguido los ataques, las muertes y las amenazas. Lo acontecido en Cauca es una muestra de lo anterior y del porqué se deben mostrar resultados en el desmantelamiento de esas organizaciones criminales.

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