Los Yukpa viven bajo el puente Metropolitano huyéndole a la situación de Venezuela

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*Las autoridades se encuentran coordinando las ayudas para su traslado y se estudia el diagnóstico de su situación.

En condiciones infrahumanas y a la intemperie se encuentran viviendo 14 familias venezolanas, de la etnia indígena yukpa, desde hace un año se instalaron con cambuches improvisados debajo del puente de la avenida Murillo, expuestos a un ambiente insalubre rodeados de escombros, árboles, maleza, roedores y vectores. Niños pequeños, mujeres en estado de embarazo, adultos mayores les toca acostarse en colchones y muebles de segunda o en su defecto cartones.

Esta comunidad migrante indígena insiste en quedarse en Barranquilla, sin importar dónde les toque dormir, debido a que su sustento alimenticio lo pueden conseguir vendiendo las artesanías que elaboran como sombreros, cestas, canastos, entre otras manualidades; el precio de su producto varía y les alcanza para la comida del día.

“Nuestras artesanías las vendemos en la calle para poder comer en el transcurso del día, sin embargo, algunas personas del sector se acercan al puente a regalarnos comida o ropa”, expresó Reinaldo Valbuena, indígena Yukpa de la Sierra de Perijá.
Huyendo de la difícil situación de su país, manifiestan que no ha sido fácil permanecer en Colombia, pero al menos pueden alimentarse mejor con lo que venden o la caridad de algún ciudadano.“Nos gustaría que nos ayudaran con una casa para que los niños estén bien, sólo el techo y comida”, reiteró Valbuena.

Alida Romero, es madre de 8 niños y manifiesta que se siente bien en Colombia, porque alcanza a darle comida a sus hijos, si regresa a Venezuela se le pueden enfermar por la mala situación.“Me gustaría que la Alcaldía nos brindara apoyo en comida, medicamentos y pañales”, afirmó, agregó “nos encontramos debajo del puente porque en este país, no tenemos nada”.

Los Yukpa, ante las precarias condiciones esperan recibir cualquier tipo de ayuda y apoyo por parte de la Alcaldía de Barranquilla.
Por otra parte, al otro extremo del puente duerme un grupo de aborígenes de la misma etnia, pero insisten en retornar al municipio de Machiques, Venezuela. Tras un horrible suceso
que hoy llora la muerte de un niño y sobrevive a la angustia de encontrar con vida a cinco personas que fueron arrastradas por el río Kunana la madrugada del jueves 3 de octubre. La furia del agua se desató en un suspiro, arrastró árboles, hizo rodar rocas tan grandes como una casa y arrastró barro como para frisar un país entero. El río buscó su cauce y lo encontró, aunque en medio estuvieran familias esperando la hora de dormir, niños desprevenidos, vacas en reposo y caballos que no tuvieron tiempo ni de relinchar.

Estas personas han puesto en conocimiento de las autoridades su inquietud y esperan ser escuchados para poder regresar y así descubrir el paradero de sus familiares.
El secretario de Gestión Social de Barranquilla, Santiago Vásquez, afirmó con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones OIM, se está coordinando una ayuda, ya que son ellos los que cuentan con las herramientas para los buses contratados para su traslado y también de la mano del Bienestar Familiar.

Mientras que el director de Fronteras, Felipe Muñoz, afirmó que 14 comunidades indígenas han llegado al país procedentes de Venezuela por la crisis humanitaria, se adelanta un diagnóstico de la situación con el fin de ofrecer ayuda a los aborígenes.
Finalmente, resaltó que se ha priorizado el departamento del Atlántico y la ciudad de Barranquilla para fortalecer los programas de atención a los venezolanos por la masiva llegada de migrantes que superan los 120 mil.

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