El despertar político de Calamar

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La continuidad administrativa en la Alcaldía de Calamar, (Bolívar), dada la ya conocida lectura de la historia local y el vuelco que ésta empezó a dar a través del esperanzador despertar político en las pasadas elecciones, sería lo más razonable y justo para seguir por la misma senda. El pueblo-pueblo, cansado ya de los demasiado conocidos con sus endémicos resultados, por fin se sacudió y recibió incluso dinero pero eligió prácticamente a un desconocido en la historia política del municipio, cuyo fenómeno, si los caciques históricos son honestos, debió ponerlos a pensar seriamente en lo que han hecho ellos y lo que es Calamar hoy día tras el paso de su hegemónico e histórico trasegar político-gubernamental. Tengo entendido que para el alcalde no ha sido nada fácil lo que encontró; que ha tenido trabas en el Concejo y críticas de quienes piensan con el estómago o por física mediocridad, eso es normal allá, pero aun así, para sorpresa de todos porque nunca se había visto, rindió cuentas al mes, sentó ese precedente disciplinario y a estas alturas, indiscutiblemente, se ha ganado el respeto y el reconocimiento de todos por haber removido nuestro suelo con la primera etapa del alcantarillado y pavimentación de las respectivas calles, obra que, históricamente, dada la dimensión de su función social, urgía para que Calamar fuera más digna pero sobre todo más higiénica y saludable y, de paso, mejorara no sólo la movilidad sino la imagen de pueblo viejo tirado en el suelo con calles polvorientas o encharcadas dependiendo del dominio de las estaciones. Vi por ahí el anuncio del proyecto y el costo del alcantarillado total, obra que, si se realiza, lo catapultaría como el mejor mandatario de la historia. Se ve hasta raro que un joven de raíces libanesas que apenas nació allí sea quien se haya interesado por una obra tan trascendental, sensible e imprescindible que debió ser la primera de los políticos tradicionales que hasta estatua tienen allí. Vergonzoso, no cabe otro calificativo, porque eso de cagar en bolsas y vivir toda la vida sobre pozas sépticas es como vivir con la mierda en las manos y comiendo y durmiendo sobre ella. Hizo un significativo aporte a un gran programa de vivienda social que dignificó la vida de muchas familias que prácticamente vivían en la calle, y eso fue sensible. No le ha hecho mucho al hospital, pero con el alcantarillado comenzó a prevenir enfermedades y eso es mucho mejor que curarlas. Una hermosa y moderna tarima cuestionada por los detractores estomacales dizque por estrechez del lugar, pero no tienen en cuenta que, pese a que el alcalde vive en el llamado centro, la construyó en un sector netamente popular y otrora tradicional en sus fiestas patronales. Son, entre otras menores e igualmente sensibles, obras que se ven, dignifican y engrandecen física y culturalmente al pueblo, que hoy respira otro aire.
El único programa de gobierno de los políticos tradicionales parece ser irse a vivir a Cartagena, y no me explico cómo es que siendo nacidos en Calamar no ven que uno entre más lejos está más chiquito ve a su pueblo y más claros se ven sus problemas. Por eso hoy, desde lejos, se los muestro con el dedo para que vean que Calamar no es una finca como ellos lo ven sino un pueblo con una atmósfera sombría que incide incluso en el auto estima de la gente. Jóvenes que tienen con qué y se ven ancianas y ríen con la boca cerrada porque han perdido el interés de arreglarse los dientes. Ante esas antagónicas diferencias, con el respeto que se merecen quienes no entienden mis sustentados argumentos, me ubico en el lugar que me permite la historia para hacerles un llamado a los calamarenses que piensan como pueblo y no como ellos para que en estas elecciones, igual que en la anterior, voten de acuerdo con lo que han visto y no por lo que les prometen ni por la plata que les den por el voto. Esto último es macabro. Si ustedes consideran que el alcalde les ha respondido lo lógico y justo es que apoyen al candidato que está apoyando la administración, en este caso Juan Guillermo Hernández, quien, además, es la mejor opción porque está limpio de vicios políticos y es del barrio abajo como uno. El hospital de primer nivel, amigo Juan, no se te olvide…
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