“Levántate vete tu fe te ha salvado”

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Un saludo a todos mis lectores en la Costa Atlántica y en toda Colombia.
El evangelio de este domingo es un relato conocido en el que se nos narra la curación de un grupo de diez leprosos en las cercanías de Samaría. Pero, Lucas, esta vez, no se detiene en los detalles de la curación, sino en la reacción de uno de los leprosos al verse curado. El evangelista describe cuidadosamente todos sus pasos y, una vez más, nuestra fe queda cuestionada.

Jesús sale al encuentro de los oprimidos y marginados de cualquier clase. Se preocupa por todos a quienes se encuentra en su camino y tienen dificultades para ser ellos mismos. Sin la compasión de Jesús, el relato sería imposible.

Curación de los diez leprosos – Lucas 17, 11-19
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: – Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros. Al verlos, les dijo: – Id a presentaros a los sacerdotes. Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: – ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?. Y le dijo: – Levántate, vete; tu fe te ha salvado
Quien sabe dar gracias a Dios, pues, sabe encontrar la verdadera razón de su felicidad. Es verdad que los judíos leprosos también darían gracias a Dios en su afán de cumplir con lo que estaba mandado, no debe caber la menor duda. Lo extraño de relato, como alguien ha hecho notar, es que mientras estaban enfermos de muerte, estaban juntos, pero ahora curados cada uno va por su camino, casi con intereses opuestos. La intencionalidad de relato es mostrar que la verdadera acción de gracias es acudir a quien nos ha hecho el bien. Lo hace un hereje samaritano, que para los judíos era tan maldito como el tener todavía la lepra. Los invito para que en la vida diaria seamos agradecidos, cuando nos sirven la comida, nos arreglan el cuarto, nos ayudan cuando estamos enfermos o sencillamente nos escuchan, nos apoyan.

Bendiciones en Jesús y María
Paz y Bien en el Señor
Les deseo un feliz domingo en el Señor y en Familia.
Padre Pepe Pimienta B.
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You Tube: Minuto de Bendición

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