El turismo es la reivindicación

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Nuestro país es conocido en el mundo por sus problemas de inseguridad, por el tráfico de narcóticos, por el drama de los desplazados, por la cantidad de impuestos, por la politiquería y por los escándalos de toda índole. Eso es innegable.
Infortunadamente ha sido así, pero casi nadie habla de sus lugares exóticos, de la calidad de sus gentes, de sus destinos turísticos, de la diversidad de climas, de los contrastes naturales y en general de las bellezas existentes en todas las regiones.
Si hay algo que a la Región Caribe y al país le sobra son sus bellezas naturales, lindos paisajes, lugares atractivos para propios y extraños, destinos turísticos inigualables y riquezas históricas para quienes les gusta conocer y disfrutar de joyas arquitectónicas, artísticas y culturales, pero al mismo tiempo si algo le ha hecho falta es una buena promoción de todas sus riquezas y bondades turísticas en el exterior.
En lo que respecta a nuestro departamento es mucho lo que falta por hacer en torno al tema turístico, es por esta razón que seguimos considerando que en esta sección del país el sector gubernamental tendrá que redoblar sus esfuerzos para lograr ubicar a nuestra región, especialmente en la que tiene que ver con la zona costera, entre los destinos preferidos, así sea del turismo proveniente de otras zonas del país.
Lo cierto es que al estar Barranquilla y el Atlántico en un punto equidistante ente Cartagena y Santa Marta, no se justifica que solo sirva como un paso obligado en el trayecto entre estas dos ciudades de alto flujo turístico y no merezca la menor atención de los visitantes que en épocas de las llamadas temporadas altas, se trasladan a la Costa Norte a disfrutar de sus vacaciones.
Sin duda, que gran parte de la culpa debe adjudicarse a los propios atlanticenses con sus autoridades a la cabeza, porque nunca le han asignado al tema la importancia que merece y cuando se hacen los nombramientos y se destinan exiguos recursos a la promoción y al establecimiento de un sistema de información y atención al turista, las designaciones recaen en personas poco comprometidas, convirtiéndose en funcionarios que desperdician los recursos que deberían tener óptima utilización.
La falta de una definición política acertada se ha convertido en una inmensa pérdida de oportunidades, patentizada en el desaprovechamiento de recursos que languidecen sin plena utilización y en minimización del impacto económico y laboral que tendría tan inmenso potencial.
Acogiendo conceptos e inquietudes de las distintas comunidades del departamento del Atlántico, en anteriores ocasiones hemos hecho referencia en este mismo espacio editorial, a la importancia de buscar los medios, mecanismos y herramientas necesarias que permitan convertir al sector turístico en una de las alternativas económicas para el departamento.
El sector turístico, al menos en lo que respecta a la parte gubernamental en el Atlántico, ha estado abandonado por décadas y los mínimos proyectos que se han iniciado han sido efímeros, rápidamente olvidados. Nunca se han hecho inversiones de importancia y sobre todo responsables, donde no se desperdicien los pocos recursos que se destinan a este renglón, importante fuente de empleo en otras regiones de nuestra Costa Caribe. Sin embargo, seguimos a la espera de esa reivindicación.

#DIARIOLALIBERTAD

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