Por la agroindustrialización del Atlántico

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Las últimas administraciones departamentales han esbozado sus claros objetivos para mejorar la calidad de vida de los habitantes de las zonas rurales del Atlántico. Reiteran que se está proyectando no para uno, dos ni tres años, sino que se está planificando para lograr un gran desarrollo agropecuario a 20 años.
En realidad, es una idea valiosa, porque desde el inicio de sus mandatos los gobernadores han expresado su compromiso con la gente del campo y que piensan continuar con el rescate de la provincia atlanticense.
Por eso los anuncios de continuar los procesos que consideran fueron exitosos en la anterior administración resultan muy positivos; algo importante sería que su gestión esté enfocada hacia la agroindustrialización del Atlántico.
Los candidatos actuales han dicho que conocen la problemática que afronta el campo en el Atlántico, tienen claro que para elevar la actividad agroindustrial se deben adelantar programas y proyectos que impulsen la producción agropecuaria, la piscicultura y el tema forestal, a través de cadenas productivas, alianzas estratégicas, esquemas asociativos y de economía solidaria, que modernicen este sector de la economía departamental.
Confiamos que el ganador reitere que su gestión tendrá como puntos fundamentales la rehabilitación de la infraestructura de los sistemas de riego y drenaje; la ampliación de las áreas y sistemas de producción; el aumento de la productividad; estudios de créditos y comercialización asegurada de los productos.
Para lograr eso se necesita aumentar la competitividad, empezando por seguir mejorando la calidad de vida de la gente vinculada al agro, agregando más volumen en lo referente a más oportunidades de empleo digno.
En ese sentido, la Gobernación del Atlántico deberá apoyar varios objetivos: ampliar el programa de piscicultura, aprovechando los abundantes recursos hídricos de nuestro departamento, e incrementar la comercialización, con la instalación de un centro de acopio en el sur. Es primordial la ampliación del fomento de las ganaderías bovina y ovina, la instalación de tanques de enfriamiento que sean manejados por las asociaciones de productores, la creación de un fondo para la modernización de la producción, acopio y transporte de leche refrigerada, que se mejoren las vías terciarias para un óptimo transporte de los productos agropecuarios de esta sección del país. En realidad, todos esos proyectos son muy valiosos para los habitantes de las áreas rurales del Atlántico.
Sería importante la reactivación de los distritos de riego y drenaje, que se continúe con la adecuación de tierras, para establecer agronegocios como palma de aceite, frutales y biocombustibles, que se recuperen el embalse del Guájaro y los otros cuerpos de agua atlanticenses, fuentes de alimento, trabajo y turismo de la región. Obviamente con el respaldo de la Corporación Autónoma Regional. Otra idea que deberá ponerse en práctica consiste en reducir el impacto ambiental ocasionado por el mal uso del suelo, los sedimentos y la baja cobertura forestal, en dichas despensas acuícolas, recuperando los índices de biodiversidad.
Igualmente se hace necesario continuar con los planes respecto a la reforestación e implementar el sistema del silvopastoreo, que es un sistema productivo que asocia plantaciones forestales, ganados y pastos, beneficiando así la cría de bovinos, que ya están dando positivos resultados en otras zonas del país.

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