Peter McLaren y el currículo oculto

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Trayendo a colación la importancia del currículo escolar y sus implicaciones sociales, la categoría de currículo oculto es clave, es decir, el currículo –normas, hábitos, participaciones, recreaciones, valores y demás actividades- que no queda inscrito en el oficial de la institución, lo que escapa de lo escrito pero también es importante, a esos componentes se les denomina currículo oculto. Haciendo esta salvedad, nos centraremos en los aportes de Peter McLaren, académico norteamericano que, desde la pedagogía crítica nos ayuda a nutrir esta reflexión, el cual en su obra best seller: ‘La vida en las escuelas: Una introducción a la pedagogía crítica en los fundamentos de la educación’, en el segundo capítulo de la obra, titulado, ‘Gritos desde el corredor, una enseñanza en un gueto suburbano’, nos comentó sobre sus experiencias como profesor de primaria en Ciencias Sociales y Matemáticas, en un barrio muy afectado por el microtráfico y la delincuencia, violencia e intolerancia eran el pan de cada día, ¿resulta familiar?, y comentaba que su escuela tenía todas las normas y permisos implementados, pero eso poco funcionaba por qué no tenia impacto en su realidad, tal situación lo llevo a elaborar posibles soluciones. 1) “es responsabilidad y reto del educador formar un vínculo para sí entre el terreno socioeconómico “macro” de la vida social y las relaciones microsociales que se encuentran dentro de la urdimbre agitada de las aulas escolares”. Es decir, adecuar los conocimientos a las necesidades cognitivas y sociales de los estudiantes, las normas descontextualizadas poco aportan a su transformación social, 2) “estoy abogando por hacer de las prácticas pedagógicas y curriculares una forma de política de clases contra la tiranía del neoliberalismo, dentro de la órbita tanto de un programa anticorporativo y antiglobalización como de una política de acción directa más amplios”. Una práctica pedagógica más cercana y critica, propositiva e interrogativa, que nos permita reflexionar, evaluar y reelaborar posturas políticas, no aquella que nos separe, nos encasille a solo trabajar y no disfrutar de la vida y de nuestros familiares y allegados, de la naturaleza, que nos permita pensar en un desarrollo sostenible y mas ecológico, y 3) “despertar en el lector un compromiso por transformar al mundo en algo que trascienda las formas actuales de explotación capitalista que hoy abundan casi por doquier”. Es decir, un mundo más equitativo, no salvajemente opresor y abusivo, que cada día que pasa parece tener como finalidad humillar a los que menos tienen recursos económicos y condenarlos a la muerte en vida, formar este tipo de hombre debe ser más fundamental que cumplir con las normativas exigidas, porque se ha olvidado que los centros de estudio no son fabricas que elaboran productos o venden materiales, son asideros de relevos generacionales, personas que disminuyan el sufrimiento de la población con profundas políticas sociales, acercando la brecha social histórica que tienen desangrado a este país con millones de muertos por conflicto armado y económico, y millones de desaparecidos, repensarse desde el corredor como plantea McLaren, con un currículo oculto lleno de valores más cercanos a los estudiantes, maestros y padres de familia es más importante que solo cumplir con el ministerio nacional, la remuneración por resultados académicos no impactan en las realidades, al contrario generan competencia desleal, fomentan la trampa y al que no cumple estos puntajes es rechazado social y personalmente, tema que atenta contra el artículo 1 de la cp. 1991 que se fundamenta en el respeto a la dignidad humana. ¿Podremos cambiar esta situación? Se vale soñar.

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