El sufragante corrupto

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¡Huy! que bueno, estoy alegre me regalaron unas tejitas o láminas de eternit para arreglar mi casita, y a mí me dieron platica en cantidad de cincuenta mil pesos por el voto y a mí me ofrecieron un contratico, y a mí me pagaron “una estadía” temporal con “Lola la encantadora”, muchacha de bellos atributos que vende sus servicios en el burdel “El Complaciente”, y a mí me ofrecieron un puestico para mi hija, y a fulanito dizque le van a dar una moto… y en fin son múltiples las promesas y los compromisos- la gran mayoría fallidos e inciertos -en la descarada, abierta y burda compra de votos, en particular en esta época pre-electoral con el único objetivo de conseguir que el sufragante de manera engañosa vote por X o Y candidato; esta conducta delictual está prohibida de manera expresa en el código penal en su artículo 390 modificado por el artículo 6° de la Ley 1864 de 201 en el que se lee: “El que celebre contrato, condiciones su perfeccione o prórroga, prometa, pague o pague o entregue dinero o dádiva  u ofrezca beneficio particular a un ciudadano o a un extranjero habilitado por la ley con el propósito de sufragar por un determinado candidato, partido o corriente política, o para que lo haga  en blanco, o se abstenga de hacerlo, incurrirá en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años y multa de doscientos (200)  mil (1.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes…”. “…En igual pena incurrirá el sufragante  que acepte la promesa, el dinero, la dádiva, el contrato, o beneficio particular con los fines señalados en el inciso primero…”, y aquí hay necesidad de que el ciudadano del común “sepa, haga y tenga conciencia para no dejarse engañar” que el delito lo comente “tanto el que da el dinero para la compra del voto como el que lo recibe y vota”, quiere esto decir que si Usted recibe la dádiva está en curso de la conducta criminal y como como tal es un criminal y como eso debe ser sancionado. Esta práctica de comportamiento antiquísimo manejada y liderada en general por los “gamonales y caciques electorales con apellidos rimbombantes y conocidísimos” debe desaparecer de nuestro entorno social, habida cuenta que es mucho el daño que ha causado en el ya largo tiempo de venirse presentándose, por lo que se invita a la ciudadanía en general a que denuncie haciendo uso de la Unidad de Recepción Inmediata para la Transparencia Electoral – URIEL. Mediante esta herramienta se realiza la recepción y seguimiento de las denuncias y quejas relacionadas con hechos que afecten el desarrollo adecuado de las elecciones, También puede presentar su queja o denuncia en la línea nacional 018000912005 o enviándola al correo electrónico: [email protected] Cuando el que cometa el delito sea servidor público, o en caso de que los dineros utilizados en beneficio de terceros sean públicos, usted podrá presentar denuncia ante la Procuraduría General de la Nación o la Contraloría General de la República,  para que inicien el proceso y si hay lugar impongan las sanciones correspondientes.
Nuestra carta superior en su artículo 40 estable el votar como un derecho a participar en la conformación, ejercicio y control del poder político; este derecho como tal no es omnímodo y está limitado a que la opción de votar sea licita, y cuando se vende el voto se cae en la ilicitud cometiéndose el delito.
Nuestras regiones y departamentos necesitan de personas que los representen y que no estén comprometidas con esta práctica ilícita, a fin de que opere y se dé una elección de candidatos justas que garantice la real democracia, permitiendo así que el gobernante “como no gastó mucho” pueda realizar un trabajo de contratación (por ejemplo) ecuánime sin que se de la necesidad de recuperar -claro que disfrazada- la inversión que realizo para hacerse elegir, lo cual garantizaría una mejor gestión de su parte y el manejo ecuánime del dinero ajeno para las obras y proyectos.

*Abogado.
[email protected]

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