Elecciones populares con violencia

A un mes de las elecciones a corporaciones regionales, el orden público es un caos, regresó la violencia de principio de siglo, el presidente de la época acudió a la represión duplicando los efectivos de las fuerzas armadas. Las elecciones del próximo 27 de octubre están en riesgo para muchos municipios por falta de garantías, es posible que se aplacen. El presidente del Senado manifestó su preocupación por la violencia y la integridad física de los candidatos y exigió al gobierno mayor atención. El director de la agencia encargada de proteger a los postulados se quejó por falta de recursos económicos e insuficiencia de vehículos blindados en el país para garantizar la seguridad de los amenazados. En las dos últimas elecciones no se presentaron hechos de violencia. ¿Por qué en estas sí?. Alvarito tiene la respuesta.
Es factible que existan docenas de respuestas, los violentólogos consideran que la principal causa apunta a la polarización de la política, especialmente los conflictos internos entre militantes del mismo partido por el poder. La otra hipótesis apunta a las declaraciones del comandante de la policía quien señaló como posibles responsables de los asesinatos de candidatos a integrantes de las corrientes políticas en contienda. El gobierno no puede ocultar esta realidad tan evidente, que no solo perjudica la seguridad nacional sino la democracia y el desarrollo económico. Meses atrás el doctor Juan José Echavarría, director del Banco de la República, aseguró que la economía no crecía a buen ritmo por la inmensa división política y los enfrentamientos constantes del partido de gobiernos con las bancadas de oposición. Las declaraciones del alto funcionario encargado de las finanzas del Estado en materia de recesión y crecimientos fue una bomba; el presidente Duque y su tutor exigieron que se retractara por crear pánico económico, en perjuicio del gobierno e inversionistas. El director del banco emisor para evitar más divisiones políticas y administrativas en nueva declaración y empleando una retórica técnica y académica suavizó el ambiente, sin embargo quedó la duda. Las realidades macroeconómicas no se pueden ocultar para siempre y ese es el problema de quienes gobiernan de espalda al país, falseando las evidencias, prometiendo al pueblo programas inalcanzables. Todo es mentira, no existe consenso para nada, el país está al garete, no se sabe quién es el presidente, de continuar sin control, la democracia se diluye aun más y las próximas elecciones serán un fracaso.
La polarización política en el país ha generado la presencia de cantidades de aspirantes a las gobernaciones y alcaldías principales, causando una reñida competencia en los indicadores de favorabilidad. En Barranquilla y el Atlántico el fenómeno es contradictorio a otras regiones, la diferencia porcentual entre candidatos a la alcaldía y gobernación apoyados por la actual administración es de dos dígitos. El porcentaje en la alcaldía alcanza 81%, el segundo 11%, en la gobernación sucede igual, en el resto del país la diferencia es de un dígito, en Bucaramanga el indicador de favorabilidad de los tres primeros 29, 32 y 35%. Bajo estas circunstancias preguntamos cómo se justifica la abismal diferencia, la respuesta más fácil es que la actual alcaldía hizo bien la tarea, ¿será esta suficiente?. El fenómeno amerita estudios sociológicos más profundos. Los politólogos tienen la palabra.
En un estado pluralista como es calificada la política colombiana, los programas de desarrollo deben trascender a las comunidades intermedias y los estratos bajos para evitar que se acrecienten más las desigualdades sociales. Los planes de desarrollo incluyendo el actual no cumplen sus objetivos por los malos diseños y carecen de consenso. Los planes finalizan como programas de gobierno fallidos y cumplen con algunas promesas electoreras. Las consecuencias de las divisiones partidistas por el afán de detectar el poder a cualquier precio, han creado un clima de enfrentamiento entre los colombianos, en el pasado los azules contra los rojos fomentaron la violencia en el país y pretenden replicarla. La cultura colombiana está fundamentada en los principios de solidaridad, no en el individualismo como la occidental, defiende la fraternidad y rechaza la competencia voraz, por esta y muchas más razones debemos defender las instituciones para conservar la democracia. El próximo 27 de octubre debemos sacar la casta de país sano y solidario votando por quienes no están investigados por corrupción, estamos cansados de los mismos. La recomendación es no canjear el voto por nada. Es nuestra arma democrática.

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