Barranquijazz y la cultura de falsos valores

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Juan Carlos Boogie y Abel González Chávez.

Sorpresa causó entre los asistentes al concierto del festival Barranquijazz el sábado 14 de septiembre las palabras del animador Odín Arregoces, más conocido por el seudónimo de Juan Carlos Boogie (léase Bugui), cuando hizo una emocionada semblanza del recientemente fallecido locutor Abel González Chávez. Decimos sorpresa pues Booggie fue despedido sin atenuantes hace 6 años del programa Satélite –propiedad de González- y desde entonces habían cortado las relaciones amistosas y laborales.

¿Qué hizo cambiar de opinión al presentador del evento de su antigua querella con González para impúdicamente mostrarlo como un paradigma de periodista y de hombre que apoyaba la cultura? La única respuesta es que Boggie no mueve una sola línea de sus labios sin que previamente lo aprueben sus jefes que decidieron, a su torpe manera, utilizarlo de portavoz para reconocerle los servicios prestados por González a su causa de promotora de conciertos por cierto de muy mala manera. Usándolo en la modalidad de sicariato moral emprendiendo, desde los micrófonos de su programa, contra los que de alguna forma contrariaban los designios de la Fundación Cultural Nueva Música que es la empresa propietaria de la marca Barranquijazz.

En otras palabras, un protagonista de la cultura local agradece a un personaje de la contextura ética de González presentándolo como un personaje de primera magnitud publica, un héroe, cuando era conocido precisamente por todo lo contrario. Por su maledicencia, el uso de la vulgaridad, el morbo sexual y el chisme como fórmula diaria de encantar y embrutecer a su cautivo auditorio que creía estar escuchando un programa deportivo cuando se trataba de exactamente otra cosa.

Algo malo debe pasar en la cultura local para que un animador de un evento cultural importante le haga una emocionada semblanza a quien se encargó en vida de hacer todo lo contrario, a envilecer la educación y la cultura sin atenuantes con su comportamiento absolutamente desbocado y vulgar. Máxime cuando este evento se financia en gran parte (70%) con dineros públicos y le debe respeto a sus seguidores y a los que sabemos en la ciudad cual es la verdad verdadera en los procedimientos utilizados ante el micrófono por González Chávez.

Tenemos varios ejemplos de los comportamientos torticeros de González. Denunciado ante la Fiscalía y jueces penales varias veces por su procacidad en el manejo de la honra ajena a la que bombardeaba de acuerdo a si era encomendado, como fue el caso de Barranquijazz en los episodios puntuales de Harold Salazar, cuando fue Secretario Distrital de Cultura y no pudo pagar unos recursos del distrito por demoras de tesorería y, el de Adlai Stevenson, que tras trabajar con esa entidad los denuncio por sustraerles derechos autorales en varios libros. González Chávez, cuando actuaba a motu propio es cuando no accedían a sus pretensiones económicas, como fue el caso de un oficina de representación de futbolistas que pretendía montar en Miami y tras la cual había acudido a los auspicios de Julio Comesaña negándose este a entregarle recursos para la aventura o un reciente debate en la radio emprendida por el abogado y periodista Carlos Marín Herrón y Raúl “Mono” Correa. La disputa surge cuando González le solicita recursos al Alcalde de Soledad Joao Herrera y este se los niega, habiendo emprendido en venganza, una constante lapidación contra Herrera y su gestión, ante lo cual riposta en defensa Marín Herrón, residente en ese municipio.

Hasta con el comportamiento sexual de las damas se metía como chismoso inquisidor. Sin entrar en consideraciones tomó a Gladis Ortega, esposa del jugador “Bufalo” Ovelar sindicándola de buscar “cosas fuera del hogar” tras criticar su forma de modelar vestidos de baño lo que dio motivo a una pública protesta nacional y en donde incluso participó Marta Milena Barrios, esposa del periodista Jorge Cura, con un encendido alegato en el portal Zona Cero.

Esa es la verdadera contextura moral y ética del personaje alabado en el concierto de Barranquijazz y que produjo estupor e indignación entre los asistentes. Síntoma de los falsos ídolos de la cultura local, pues no se explica racionalmente como llegan a endiosar y darle la función de consejero y asesor de relaciones públicas al cuestionado González. Raro, es cierto, pero explicable a la luz de las más recientes teorías sobre los comportamientos de la mediocridad para imponer sus designios usando diversos artificios y aparatajes. Al respecto en el libro Mediocracia, de Alain Deneault, se exploran algunas de las manifestaciones y formas de ampliar el ratio cada vez mayor de la mediocridad con sus diferentes elementos. Veamos una significativa reseña de lo anterior en un artículo del diario El Tiempo del 15 de septiembre de 2019:

Deje a un lado esos complicados volúmenes: le serán más útiles los manuales de contabilidad. No esté orgulloso, no sea ingenioso ni dé muestras de soltura: puede parecer arrogante. No se apasione tanto: a la gente le da miedo. Y, lo más importante, evite las ‘buenas ideas’: muchas de ellas acaban en la trituradora. Esa mirada penetrante suya da miedo: abra más los ojos y relaje los labios. Sus reflexiones no solo han de ser endebles, además deben parecerlo. Cuando hable de sí mismo, asegúrese de que entendamos que no es usted gran cosa. Eso nos facilitará meterlo en el cajón apropiado. Los tiempos han cambiado. Nadie ha tomado la Bastilla ni ha prendido fuego al Reichstag, el Aurora no ha disparado una sola descarga. Y, sin embargo, se ha lanzado el ataque y ha tenido éxito: los mediocres han tomado el poder.

¿Qué es lo que mejor se le da a una persona mediocre? Reconocer a otra persona mediocre. Juntas se organizarán para rascarse la espalda, se asegurarán de devolverse los favores e irán cimentando el poder de un clan que seguirá creciendo, ya que enseguida darán con la manera de atraer a sus semejantes.

Ese es el verdadero trasfondo de los elogios inmerecidos a González Chávez. Dichos, además, con la serena tranquilidad del mentiroso, del embaucador, pues toda Barranquilla; aún sus más cercanos y dilectos amigos, conocían la perfecta catadura moral del difunto. Lo raro, lo extraordinario, lo curioso, es que una reconocida entidad del orden cultural sea la que promueva estos reconocimientos ante un auditorio que pagó por ver y escuchar música y no para enterarse del pago “moral” postrero de estas deudas pendientes.

En mal estado debe andar alguna parte de la cultura barranquillera cuando sin pudor alguno emprenden estos procesos de magnificar a un personaje insignificante y mezquino hasta los tuétanos. En pésimo estado debe encontrarse nuestra inteligencia cuando se toma como ejemplo para la comunidad a un anti personaje como González. Terminemos citando un aparte del mencionado artículo del diario El Tiempo:

Desde la publicación de ‘El principio de Peter’, la tendencia a eliminar a los no mediocres se ha ido confirmando regularmente y hoy hemos llegado a un punto en el que la mediocridad, de hecho, hasta se recomienda, mientras que la propensión al trabajo bien hecho se considera un problema. Mediocracia es, por lo tanto, la palabra que designa un orden mediocre que se establece como modelo.

Si tienen dudas de lo anterior; aquí, en este artículo, se encuentra expuesto todo lo planteado. Vuelva a leerlo para terminar de convencerse.

Tomado de https://corrupcionaldia.com/barranquijazz-y-la-cultura-de-falsos-valores/

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