España abre otra era de oro con la conquista del Mundial

0
212

Una nueva era de oro se inicia para España. Una era de grandeza cuando menos podía esperarse. En medio del proceso de renovación emprendido con la lesión de Pau Gasol y la retirada de todos los júniors de oro, la selección ha vuelto a la cima y lo ha hecho con todo merecimiento. El título de campeón del mundo le pertenece desde este domingo después de una exhibición frente a Argentina en la final (75-95). Un monólogo de principio a fin. Igual que sucedió hace 13 años en la la final mundialista de Saitama (Japón), el primer gran título del baloncesto español. España se une a un exclusivo grupo (EEUU, Brasil, URSS y Yugoslavia) con dos títulos de campeón mundial en su palmarés.

Lo intentó todo Argentina, un equipo de carácter, aguerrido, a veces demasiado, hasta límites que escapan al reglamento, con una increíble permisividad arbitral. Ni eso sacó a España del camino marcado. La hoja de ruta se cumplió a la perfección. Empezó por la desconexión de Luis Scola, el termómetro anímico de la albiceleste, que no sumó sus primeros puntos hasta el tercer cuarto, todos de tiros libres, y siguió por un claro dominio de las dos zonas, donde la selección generó buena parte de su superioridad. El iderazgo de Ricky y Marc Gasol (campeón de la NBA y del mundo en apenas meses), la intensidad de Llull, el despliegue físico de Claver y Rudy (soberbio partido el suyo) acabó de construir el camino al Olimpo.

Con una concentración máxima y mucha anticipación en las acciones de ataque del cuadro argentina, España tuvo una salida arrolladora en la final, con un parcial en poco menos de cuatro minutos de 2-14, que obligó a Sergio Hernández, el técnico americano, a tomar rápidamente decisiones. La inclusión en el quinteto titular de Oriola fue un golpe inesperado de Scariolo, porque la movilidad del pívot azulgrana, sobre todo en los cortes hacia canasta, beneficiado por su emparejamiento con Scola, descompuso a la defensa argentina. Pero si en los tres minutos primeros entraron todos los tiros, las siguientes acciones en ataque fueron una sucesión de errores, que permitieron a Argentina reengancharse al encuentro con un parcial de 8-0, que obligó a España a parar el juego con un tiempo muerto.

El parcial fue una inyección de adrenalina para Argentina, que había salido encogida, y en especial para Campazzo, que veía como el guion se torcía demasiado rápido para los intereses de su equipo y empezó a buscar más soluciones individuales. Las instrucciones de Scariolo reordenaron el GPS de la selección. La salida de Llull y la presencia de Claver dieron más consistencia atrás, al tiempo que el equipo mejoró el cuidado del balón.

Eso, unido a unos minutos radiantes de Rudy a nivel ofensivo, devolvieron la iniciativa a España, que volvió a sentirse muy cómoda. El margen llego a dispararse hasta los 17 puntos (14-31, m. 13). Pero esos minutos de intensidad de la selección tuvieron, de nuevo, la réplica argentina, aunque ya con medidas desesperadas de Sergio Hernández. Su decisión fue poner a los dos jugones juntos, a Campazzo y Laprovittola, para generar más en ataque y aunque la medida fue efectiva para sumar también redujo la eficacia atrás y España aprovechó la presencia de ambos para ser más agresivos, atacarlos y atesorar una ventaja más que positiva para irse al descanso (31-43).

El regreso del vestuario de España repitió el guion de los primeros minutos, con un dominio aún más acentuado del rebote para la selección, en algunos instantes arrollador. La ventaja de Marc Gasol en su emparejamiento con Delia se convirtió en un filón que los hombres de Scariolo supieron explotar. Ricky se encargó de alimentar de balones al pívot de los Raptors, para que anotara o distribuyera y la consecuencia de unos minutos tan sólidos fue un nuevo tirón en el marcador para el equipo español (33-55, m.25).

Inevitable final

Llegado a ese punto, Argentina asumió que era necesario un cambio radical, para no verse obligada a claudicar antes de tiempo. Y que ese cambio solo podía llegar a través de endurecer aún más una defensa que ya estaban llevando al límite con toda la permisividad arbitral, que han pasado por alto todos los contactos, y han demostrado que son uno de los puntos más negativos del Mundial. El punto de intensidad adicional, sin embargo, le sirvió de poco al conjunto argentino, más allá de castigar a Rudy en una durísima falta que acabó con el escolta madridista en el suelo tras sufrir un costalazo. España no entró tampoco en la provocación. Mantuvo la cabeza fría y selló un margen cómodo para el último tramo (47-66) que le permitió no perder los nervios y mantener su autopista hacia el triunfo, por mucho que Argentina, con una presión a la desesperada, más por orgullo que por convicción, intentó negar su destino. Tomado de…https://www.elperiodicoextremadura.com/

#DIARIOLALIBERTAD

Comentarios