No dejar estancar la economía

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Una de las mayores premisas en la economía es la que señala que sin crecimiento económico se aumenta el desempleo y comienzan a surgir problemas de índole familiar y social, lo que termina por reflejarse en la seguridad y el orden público.
La situación de nuestro país no ha llegado aún a esos extremos gracias a las políticas adoptadas por los últimos gobiernos, aun cuando para muchos analistas se han quedado cortas, especialmente en lo atinente a estrategias para elevar la productividad y mejorar la competitividad empresarial.
Lo cierto es que en la actualidad, según lo reportado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas-Dane, el desempleo está llegando a un indice superior al 10%, haciendo la salvedad, preocupante, además, de que en la zona urbana ese índice se sitúa por encima, como clara muestra de que la desaceleración económica que atraviesa el país está empezando a pasar factura de cobro. Allí está el resultado que arroja la causa de crecer a menos del 3% en el Producto Interno Bruto-PIB durante el año anterior.
Se podrá indicar que para este año entidades respetables del orden internacional, como FMI o Banco Mundial, han previsto que Colombia tendrá un crecimiento no superior a ese porcentaje; sin embargo, ello resulta todavía deficitario para impulsar la generación de más empleo y de aportarle mayores ingresos a la economía nacional.
Para expertos, lo que se debe realizar de una manera urgente y no seguir aplazando, es incentivar aquellos sectores que han permanecido alejados de la productividad y del apoyo gubernativo, pero que en otros países han dado muestras de solidez económica y ser grandes aportantes a la creación de empleo. Allí está la explotación piscícola, la diversificación agropecuaria, las famiempresas y la producción minera, entre otros, cuyos rendimientos en países vecinos se reflejan en su crecimiento y estabilidad económica, caso Chile y Perú.
Sin duda, un hecho que no se puede pasar por alto ni tampoco dejarlo a un lado, es el éxodo masivo de venezolanos que está llegando a diario al territorio colombiano, y que de una u otra forma está incidiendo en esos indicadores económicos y debe obligar a nuestras autoridades a aplicar nuevas medidas para hacer menos traumático ese impacto en la economía nacional.
Lo grave de este asunto, es que en el vecino país la situación va de mal en peor y con eso cada día aumentará el traslado de venezolanos hacia Colombia, originando más necesidades y dificultades en el orden social. La cifra según entidades oficiales, ya está cercana a los 2 millones en nuestro país. Por ser el tercer trimestre de año quizás el tema pase un poco desapercibido, confundido también entre otros como el posconflicto o los agites políticos con miras a las elecciones regionales, pero llegará el momento en que habrá que ponerle atención y ojalá para entonces no vaya a ser muy tarde, cuando los indicadores muestren en dos dígitos el desempleo, un crecimiento por debajo de lo esperado y una productividad que se estanca en medio de las nuevas dificultades que presionan la naciente paz.
Las cifras son para analizarlas y trabajar con base en ellas para edificar mejores proyecciones, pero con gestiones y programas que resulten más efectivos a la hora de dinamizar la economía y generar empleo productivo.

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