Queremos hacerle un reconocimiento muy sentido a la perrita Nala, adscrita al departamento antinarcóticos de la Policía Nacional, que murió al pisar una mina antipersona en un campo en el departamento de Nariño, salvándole la vida a su patrullero Juan Carlos Campos y a varios de sus compañeros. No es la primera vez que estos caninos especializados en labores policiales han dado su vida por sus amigos humanos, convirtiéndose en héroes y heroínas.
La Policía Nacional le hizo un homenaje póstumo para darle sepultura a Nala, que logró salvar durante cuatro años de servicios a más de doce agentes antinarcóticos. Causa dolor y tristeza saber que tanto las fábricas y los instaladores de estos artefactos explosivos han producido según estimaciones de diversas organizaciones en todo el mundo, cerca de 1.400 muertos y 780 mutilados al mes, convirtiéndose en sangrientos criminales.
Cabe señalar que estas herramientas de muerte y dolor, nefastas para personas inocentes y población vulnerable, como los niños, son fabricadas por empresas legalmente constituidas, la pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿Por qué la Organización de Naciones Unidas – ONU- permite que existan fábricas manufactureras de minas antipersona en el mundo, originando una ola de crímenes? Estos fabricantes no son seres humanos sino animales salvajes, sin alma, sin piedad. ¿Qué sienten estos sujetos cuando se enteran y ven a un niño, con sus dos piernas destrozadas?
La Policía Nacional del departamento de Antioquia está inmersa en intenso dolor y tristeza, pues tuvieron que despedir a una de sus fichas claves, Nala, perra de raza labrador, uno de los records de salvación que hizo Nala, fue en el suroeste del país, en la carretera Panamericana que une a Ecuador con Colombia, donde hubo un deslizamiento de tierra ocasionado por las fuertes lluvias, el resultado varias personas desaparecidas, las autoridades municipales solicitaron refuerzos por radio teléfono a la Policía Nacional, interviniendo en ello la perrita Nala, al llegar con su prodigioso olfato comenzó su trabajo en el derrumbe, donde se presumía que estaban bajo los miles de metros cúbicos de tierra varias personas, indicándoles a los patrulleros y personal de la Cruz Roja el sitio exacto donde estaban enterradas las víctimas, se comenzó a excavar con maquinaria pesada, salvando con ello a cinco personas y detectado 16 fallecidos.
Este hecho heroico de la famosa, perrita labrador, la región suroccidental se lo agradeció, pero la vida de la heroína de cuatro patas, estaba próxima acabar, como lo dijimos antes, pisó una mina, salvándole la vida al patrullero Juan Carlos Campo, su entrenador y amigo y a varios policías más, estos caninos tienen un poderoso olfato capaz de distinguir cuatro o seis metro debajo de tierra a una persona en peligro de muerte o ya fallecida, en el ser humano hay aproximadamente cinco millones de células olfativas, en los perros existen 300 millones, además pueden detectar olores a más de dos kilómetros de distancia, tienen la gran capacidad de discernir olores, se estima que el olfato del perro tiene 50 veces más receptores en la nariz que el hombre. De modo que cuando usted vea un perro callejero, bríndenle ayuda en honor a Nala y sus colegas caninos adscritos a las Fuerzas Armadas de Colombia, que salvan vidas humanas todos los días gracias a su poderoso olfato.
P/D: Quedamos muy agradecidos del bello mensaje de mi nuera Magally Álvarez así como también de Lourdes Bendecida #libresnomasjaulas, felicitamos a estas dos damas por su gran amor hacia los pajaritos, a propósito de la nota publicada de estas avecitas que pagan una “cadena perpetua” en una estrecha jaula y que ansían la libertad porque ellos no han cometido ningún delito, solamente lo que desean es volar cerca del cielo donde más arriba solo habita Dios que los creó para ser libres en el espacio.

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