Incendios en Amazonas

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Las imágenes resultaron más que elocuentes. La gravedad del fuego consumiendo todo en el denominado ‘pulmón del mundo’ será difícil de sopesar y con ello la preocupación por el futuro de tan extensa zona también se expande entre todos los gobiernos del planeta.
La situación al interior de la Amazonia brasilera ha conmocionado a todos. Los efectos no serán superables en corto tiempo y la tensión que se ha desatado de manera paralela a los incendios, entre el gobierno de Brasil y las ONG ambientalistas, en nada contribuye a buscarle una salida consensuada al problema.
Dos semanas han transcurrido desde que se detectaron los primeros brotes de fuego y muy poco son los resultados que se han obtenido para sofocar esas conflagraciones en la selva, lo que de hecho está causando perjuicios directos a ciudades como Sao Paulo y a los estados Acre y Amazonas, con la humareda sobre sus cielos.
Resulta urgente que se dé prioridad a la conservación de la naturaleza, que se respete la integralidad del Bioma Amazónico por encima de cualquier otra consideración. Lo que se debe comprender es que la humanidad y su preservación dependen en gran forma de lo que en esas reservas naturales suceda. Entender que lo que ocurre allí tiene efectos directos sobre el resto de países andino-amazónicos debe ser facto esencial para que los gobiernos de estas naciones se involucren y participen con propuestas que conduzcan a soluciones integrales. De acuerdo con los analistas ambientales, nuestro país vería en serio peligro su seguridad hídrica, porque la deforestación que hoy se registra en la Amazonia está destruyendo el ciclo del agua que alimenta la cordillera de los Andes, y así igualmente pasará con Perú y Ecuador, con sus recursos hídricos.
La hora de actuar ha llegado para nuestros gobernantes y más ahora cuando se trata de una zona que se comparte con Brasil, pero en la que el interés es mundial dado el valor que tiene para la conservación de la vida sobre el planeta. El conflicto entre intereses económicos y la conservación ambiental no puede desgastar los esfuerzos ni de los gobiernos ni de los defensores de la naturaleza. La deforestación descontrolada está afectando la vida misma de todos los seres que habitan la Amazonia y eso no puede continuar ante la vista cómplice de los gobernantes.
La controversia suscitada entre el gobierno de Brasil con algunas ONG ambientalistas no contribuye en nada a solucionar lo que está pasando en la Amazonia, por el contrario, lo que hace es avivar y extender un fuego que amenaza con destruir el bosque continuo más extenso del mundo, donde habitan más de 300 pueblos indígenas y además se conjugan la flora y fauna más diversa sobre el planeta. Ante tales hechos, la prioridad debe ser la preservación de la vida.

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