María Fernanda, la niña que recuperó su perro-lazarillo y se ganó el corazón de los soledeños

0
478

La primera gestora del municipio de Soledad, Alba Olaya de Herrera no pudo evitar que sus ojos se encharcaran luego de escuchar la alegría y el sentimiento que irradia la niña María Fernanda Martínez.

Y era apenas obvio que esta niña con una discapacidad visual expresara tanta felicidad luego de haber recibido, con toda seguridad, la mejor noticia de su vida: Tommy volvía al seno del hogar.

La historia de esa pequeña invidente residente en el barrio El Centenario de Soledad, comenzó en el mismo momento en que a través de redes sociales dio a conocer que su perro-lazarillo de nombre Tomás, alguien se había apropiado de el y ella se encontraba muy desconsolada y triste por la pérdida de su mascota.

A través de video se pudo constatar que el pequeño Tommy o Tomás, se había salido de la casa de María Fernanda y dos mujeres en moto se lo habían apropiado.

El trabajo por encontrar al perro-lazarillo, compañero inseparable de María Fernanda empezó, y sin cejar en la esperanza de volver a encontrar su perro, María Fernanda se aferró a su fe y a su espíritu de lucha para dar con el paradero de Tommy, tal como se lo había advertido la primera gestora social de su municipio, Alba Olaya de Herrera.

Este martes el alcalde de Joao Herrera le daba la buena noticia a María Fernanda, su pequeño Tomás había sido rescatado para la felicidad de esa niña que jamás perdió la fe en que su mascota regresaría a casa.

Ese mismo optimismo de la niña por su perro-lazarillo fue el que le expresó Alba Olaya de Herrera a la pequeña una vez enterada del amargo momento por el cual tuvo que atravesar María Fernanda.

‘Recuerdas que yo te canté: ‘si tuvieras fe como un granito de mostaza, eso dice el señor…’, le dijo Olaya de Herrera a María Fernanda cuando apenas comenzaba la búsqueda de Tommy.

La niña emocionada por esa gran noticia le interpretó dulcemente y con un profundo sentimiento unas alabanzas a la primera gestora social, quien no pudo contener sus lágrimas al ver la inmensa alegría que María Fernanda expresaba y llenaba de luz con su mirada todo el ambiente.

Un final feliz para una niña que pese a su discapacidad no le encuentra límites a la alegría de reír y ponerle una cara amable a la vida, aun en los momentos difíciles. Un gran ejemplo de fe y optimismo, sin duda, es María Fernanda.

#DIARIOLALIBERTAD

Comentarios