Los desaparecidos en la frontera

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En medio de los hechos y las circunstancias en que se ha venido desenvolviendo toda la trama en la hermana República de Venezuela, sobresale ahora una situación que desde hace tres años advirtió el Instituto de Medicina Legal en el área fronteriza de los dos países.
De manera concreta se refiere la entidad nacional, al número cada vez más creciente de personas desaparecidas en la zona de frontera, especialmente en la jurisdicción de Norte de Santander. Según el informe de Medicina Legal, en este periodo de los últimos tres años, a más de 300 personas se les ha perdido el rastro y su paradero es incierto, por lo que bajo tales condiciones se han declarado desaparecidas.
Hasta mediados del presente año, las autoridades han reportado la desaparición de 97 personas. Lo que agrava la situación es que paralelo a esto se teme que se esté incurso en el delito de desaparición forzada, lo que sitúa el problema en una escala de mayor cuidado y necesariamente debe obligar al Estado a activar todos los mecanismos a su alcance para investigar y buscar pronta solución al tema.
De acuerdo con los informes divulgados, esta zona nortesantandereana comprende no solo a Cúcuta, sino a la región del Catatumbo que abarca once municipios del Departamento y allí se han venido concentrando desde hace décadas grupos insurgentes como el ELN, EPL y las bandas criminales con tendencia paramilitar, los que en su enfrentamiento por el liderazgo de la zona han involucrado a la población civil, con todos estos saldos de muerte, secuestros, extorsiones y desaparecidos.
El dinamismo que de una u otra manera siempre ha distinguido esta área fronteriza ha sido también factor influyente para que allí se centre la actividad del comercio ilegal de todo tipo de mercancías y a su vez constituya un terreno fértil para que las organizaciones al margen de la ley mantengan su poder y ejerzan el control de esas actividades, convirtiendo la región en zona de permanente conflicto.
Las organizaciones civiles que se han conformado para hacerle frente a esta situación, señalan que cada tres días desaparece una persona en la región y que resulta innegable que en todo el corredor fronterizo con Venezuela existen fosas comunes, con cálculos de contener cerca de 350 cuerpos. Incluso, del otro lado de la frontera también han encontrado fosas y lo que han destacado los informes de estas organizaciones es que el número de venezolanos asesinados y desaparecidos en territorio colombiano también va en aumento en los últimos tres años.
Sin duda, tienen aquí las autoridades colombianas y venezolanas un asunto delicado y peligroso que necesita del trabajo conjunto y coordinado de ambos países para investigar y resolverlo. Dejar pasar los días sin actuar es brindarle garantías de impunidad y abrirles mayores espacios a los grupos armados ilegales para apoderarse de la región y dominar a sus anchas toda la actividad ilícita, con sus efectos de muerte y desapariciones. A Medicina Legal deben acompañarlo las fuerzas del Estado para garantizar el orden y el imperio de la ley en esta zona de frontera.

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