¿Ajá y tú qué? Aquí aprendiendo

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Falló la universidad o el acudiente, aunque después de un año de felicidad en Modo Avión por todo el mundo con sus amigos a costillas del erario, no es justo criticarlo, a la larga el que gobierna y hace de las suyas es el otro que se queda.

Antes cuando visitábamos a la novia, se sentaba uno en una butaca, en el sofá ni soñarlo, y como inspector de claraboya se escondía el hermanito para vigilar cada movimiento, y entonces tocaba decirle: “Oye Ivancito ve a la tienda, cómprate un bombón”, para poder hacer nuestras pilatunas, antes de que llegara el suegro pateando y cerrando ventanas. Cualquier parecido con el man no es coincidencia.
El balance del primer año de Duque, es desastroso por donde se mire: el Minhacienda Carrasquilla impuesto por Uribe confesó a Portafolio ignorar las causas del creciente desempleo, y lo más grave, no tiene idea de cómo enfrentarlo; en materia de orden público y seguridad es aún más grave el panorama, la matazón de Líderes Sociales se salió de madre, también la peligrosa escalada de paramilitares y narcobandas en ciudades como Cali, Buenaventura, Tumaco, Medellín, Bello, Santa Marta, y ahora Barranquilla que ingresa a las grandes ligas de ciudades más violentas, y quien debe controlar todo esto que es el Mindefensa Botero, cada vez que abre la boca la embarra tratando de ocultar una realidad monstruosa y sanguinaria; pero ni modo, lo sostiene dictatorialmente Uribe por lo que Duque no se atreve a cambiarlo; y en política exterior su bandera máxima fue el circo, perdón, el cerco diplomático en que gastó todo su arsenal sin poder tumbar a Maduro, sólo sirvió para quedar untado de la mediocridad, poco liderazgo y nula capacidad de convocatoria de un ilustre y anodino desconocido como Juan Guaidó, ni sombra de un Leopoldo López o Henrique Capriles.
En materia agrícola la cosa no es mejor, empezando por su estúpida y terca decisión de rociar con glifosato los cultivos de coca, químico que por no tener la precisión quirúrgica de atacar la mata que “mata” –los que matan son los políticos y narcotraficantes- arrasa también con las matas de yuca, plátano, papa, arroz, cacao etc., porque según me explicó un agrónomo egresado no de la Sergio Arboleda sino de la Universidad de Antioquia, la aspersión así sea con drones a baja altura, no es recomendable porque la molécula de Glifosato persigue casi exclusivamente la Clorofila presente en el follaje de plantas y árboles, como quien dice el Glifosato ataca indiscriminadamente todo lo verde, por lo que hasta habría que cambiar el uniforme de los policías; el Glifosato quema las hojas, la raíz queda intacta y hará retoñar nuevamente la planta, por lo que se impone la erradicación manual.
Por su parte la Corte Suprema sucumbió ante las presiones del Centro Democrático de Uribe, y con una decisión blandengue dejó a discreción del Consejo Nacional de Estupefacientes que depende del gobierno, la autorización de usar el Glifosato, desoyendo el clamor de millones de campesinos cuyos hijos y embarazadas son intoxicados por tan tóxico químico. Entonces cuál es el negocio? Dónde está bolita?
Y con relación a su “fantástica” promesa de campaña de la Economía Naranja, precisamente ha logrado que gracias a su desatención y desprecio por los cultivadores de cítricos, especialmente los del departamento del Atlántico, se quebraron porque ni la CRA, ni el ICA ni el Ministro de Agricultura les ha ayudado a combatir la plaga del Dragón amarillo, por eso usted no encuentra en Barranquilla naranjas ni limones, y si los hay, sus precios están por las nubes; ahora entiendo la economía naranja de Duque, que no es otra que la llegada masiva de jóvenes a ponerse la gorra y el cajón Rappi en la espalda, y para importar las transgénicas y costosas naranjas.
Y sin que se le aflojaran las cuerdas de su guitarrita, Duque anuncia emocionado la exportación de aguacates a China que tanto le criticó a Petro, y pidió al país comunista le regalaran unos tres mil paneles solares, como fuente alterna de energía, lo que también criticó a Petro, cuando recomendó pasar de una economía extractiva a una productiva, lo cual exigen los pueblos para proteger el agua, como sucedió ayer en Mercaderes, Cauca, donde 6.484 pobladores dijeron NO a la minería, ojalá no los vayan a matar como a Yamile Guerra asesinada por defender el páramo de Santurbán.
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