Más del 80% de construcciones en Barranquilla no se encuentran protegidas contra incendio

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Algunas construcciones no se encuentran protegidas contra incendios.

En el último año la capital del Atlántico se ha convertido en uno de los focos de inversión más importantes del país. El sector turístico ha contribuido en el crecimiento económico de la región y a su vez, ha potenciado el desarrollo de la construcción de vivienda, industria y comercio.

Según cifras de Camacol Atlántico, el área licenciada para la construcción aumentó en un 19% en el 2018 con un total de 1,3 millones de metros cuadrados licenciados de los cuales, 967 mil fueron destinados a vivienda, 124 mil a comercio y 56.509 a la industria. De igual forma, el sector edificador ha generado un reporte de ventas superior al billón de pesos.
Sin embargo, en este proceso de desarrollo del sector de la construcción hay un factor que no ha tenido la misma importancia: la necesidad de diseñar e implementar adecuados sistemas de protección contra incendios.

Para Javier Sotelo, experto en ingeniería de protección contra incendios, no existe una conciencia sobre la importancia de estar preparados ante una emergencia ocasionada por el fuego, razón por la cual, más del 90% de las construcciones en Barranquilla carecen de un sistema contra incendio que brinden verdadera protección a la vida y la propiedad.

En lo corrido del 2019, Barranquilla ha sido una de las ciudades en donde se ha presentado mayor número de incendios estructurales. Según el Cuerpo Oficial de Bomberos del Atlántico, al día de hoy se han reportado 188 casos, en promedio uno cada día, hecho que permite reconocer el impacto que está generando la falta de rigurosidad al momento de diseñar y establecer los planes de protección contra incendios en la ciudad.

Y es que contar con sistemas de protección contra incendio adecuados, así como con un correcto plan de inspección, prueba y mantenimiento, puede tener una efectividad del 96%, según estadísticas de países como Estados Unidos, en donde la eficacia de estos sistemas es muy alta.

Por tal razón, no solo se trata de cumplir con la norma de construcción sismo resistente NSR 10, sino hacer que la ciudadanía y las empresas constructoras reconozcan el riesgo de incendio como un peligro real que merece tomar acciones concretas para así, estar preparados y protegidos ante cualquier eventualidad de incendio.

Es importante anotar que la principal responsabilidad del ocupante de una edificación en un evento de incendio es evacuar, del combate de incendio deben encargarse los sistemas automáticos de extinción, los cuerpos de bomberos y el personal con entrenamiento y dotación suficiente.

Plan de acción
En estricto sentido social, Javier Sotelo, Gerente General de Osho Ingeniería, recomienda a todas las personas desarrollar un plan de acción que les permita saber cómo actuar al momento de una emergencia de incendio, de acuerdo al lugar en el que se encuentren, bien sea un sitio público, privado e, incluso, sus propias casas.

“Es primordial pensar cuál sería el punto de encuentro para los ocupantes del lugar, por dónde saldrían y con cuáles opciones de evacuación cuentan. Es importante tener curiosidad por conocer el funcionamiento de los sistemas contra incendio, del sistema de alarma, la ubicación de las vías de evacuación, que le permitan a los ciudadanos ser partícipes de su propio cuidado”, afirma Sotelo.

Los incendios no controlados, no solo acaban con las propiedades, sino también con la vida de las personas. Por esta razón, el llamado es para que todas las personas, desde el propietario del apartamento, el administrador del edificio, el gerente de la planta, hasta la junta directiva de una corporación entiendan que el propósito de los sistemas de protección contra incendio es salvar la vida y la propiedad.

Finalmente, el director de Osho Ingeniería, propone llevar a cabo inversiones inteligentes donde la seguridad prime sobre el dinero. “Un sistema contra incendio mal hecho cuesta dinero y no cumple su propósito. La diferencia económica entre el mal hecho y el bien hecho, usualmente es mínima. Sin embargo, el bien hecho salva la vida y la propiedad, mientras que el mal hecho se quema junto con el edificio y sus contenidos”.

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