Aumentar las exportaciones

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La visita que cumple el Presidente Iván Duque Márquez por territorio chino constituye un hecho trascendental para nuestro país. Su importancia se ha de medir por los resultados que arrojen -ojalá en un corto plazo- los acuerdos establecidos entre los dos gobiernos y sobre todo los beneficios que ellos aporten a la comunidad colombiana.
La situación deficitaria que maneja Colombia en su balanza comercial, así como el resultado negativo que registra en su cuenta corriente (un 4,6% del Producto Interno Bruto-PIB en el primer trimestre del año) vienen a constituir puntos delicados en la economía nacional que deben ser analizados y manejados con sumo cuidado e interés.
Lo anterior indica que nuestro país debe generar divisas que contribuyan a disminuir esos índices negativos. Para esto, la visita del mandatario nacional a uno de los países con mayor mercado constituye un punto de inicio hacia el propósito de enderezar las cuentes y de acrecentar la productividad colombiana, a través de las exportaciones.
En este análisis, se debe tener en cuenta que en materia de exportación apenas se llegó a 1,2% en los primeros cinco meses del año, mientras que las importaciones en ese periodo llegaron a 6.1%, situación que amerita por parte del Gobierno la aplicación de medidas urgentes para impulsar la producción nacional, antes de que el déficit sea mayor y de más difícil solución.
Bajo estas circunstancias y con el análisis realizado, se debe señalar que el campo, la producción agropecuaria, el apoyo a la diversificación y competitividad de nuevos productos, son bases sobre las cuales se debería estar trabajando y allanar con sus resultados la posibilidad de que otros sectores sigan igual sendero. Infortunadamente, muy lejos estamos de alcanzar esas metas.
Como ejemplo de esa lejanía está la creación de las famosas Zidres (Zonas de Interés de Desarrollo Rural y Económico) que nació hace tres años para fomentar los proyectos productivos que beneficien a los trabajadores del campo sin tierra, con el apoyo de la inversión de capital, pero a la fecha solo se ha cristalizado un proyecto. Así las cosas, lo que requiere el país es voluntad firme y decidida para afrontar esta situación e impulsar con inversión aquellos programas que en verdad buscar acelerar la productividad e incrementar el renglón de las exportaciones.
El potencial que posee el sector agropecuario es indudable, lo que no se entiende es como otros países con menos recursos y capacidades han logrado superar ese déficit comercial, con reflejo en mayor bienestar y calidad de vida para sus habitantes. Es claro que a los gobiernos colombianos lo que le sobra son intenciones, pero les ha faltado esa fortaleza decisiva para desarrollar los planes que con mucho lujo se escriben en documentos, pero no se traducen en realidad ni mucho menos en beneficios para los connacionales.
Allí está el mercado chino, el ruso, el coreano y el de Japón a la espera de que por fin nos convirtamos en un país exportador, con la competitividad y la innovación requeridas para superar la inequidad y los déficits comerciales.

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