Aspersión de cultivos ilícitos, una misión caliente

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Este proceder  contra las plantas drogas en Colombia no es una noticia nueva sino es una actividad  que se viene  ejecutando desde hace varias décadas en diversas zonas del  país, pero en vista  que  la  aspersión aérea con el  químico  glifosato  afecta considerablemente a la salud humana, la misma se ha restringido en nuestro país y en el mundo entero.
Ahora  le toca el turno  al gobierno de Iván Duque, quien en el actual momento se encuentra con una alta imagen desfavorable que al parecer  con  la fumigación  en varios territorios del país Nariño, Putumayo y la vasta región del departamento del Norte de Santander, denominada Catatumbo. Podría su aprobación  seguir  cayendo a pique, puesto que estas zonas  son  ricas en yacimientos petroleros y biodiversidad, lo cual  amerita una importante  atención por  parte del presidente.
A mi juicio  si se  ordenara en todo el territorio la fumigación con el potente herbicida glifosato, esto podría traer consigo  alteración del orden público  en esas regiones y el resto de la nación, algunos de seguro obtendrían provecho  de esa situación conflictiva, pero indudablemente que  le acarrearía una picada en la popularidad del mandatario de los colombianos.
Lo que  no se  le observa  a  Duque  es  que no tienen estrategia antes, durante y posterior  a la aspersión  de los cultivos ilícitos, solo se ha escuchado al presidente Duque y a su ministro de Defensa Guillermo Botero  asperjar las plantas drogas y ya está. Es decir, ignoran  un  programa de seguridad, económico  y de planeación   para   la región, en otros términos quiero decir que el gobierno debe comprometerse  por medio de disposiciones en invertir en esos territorios  para  sacarlas de la  miseria  en que  viven. Estas  áreas  son  ricas  en recursos minerales, pero paradójicamente sus  ciudadanos  conviven con la pobreza.
Naturalmente  las  posturas  del  jefe de la cartera de Defensa en materia de la aspersión  aérea  de los cultivos ilícitos deja mucho que desear, en vista  que  el ministro permanentemente  comete yerros en este campo. Obviamente que esto le resta credibilidad  al presidente Duque, por  eso es que  su  aceptación popular cada día  se encuentra  en desvalorización.
La argumentación  de acusar al gobierno anterior  por el  aumento   de las plantas drogas ha desaparecido paulatinamente   en razón  a que la presión  internacional  contra el  Estado   ha sido en  todo momento pertinaz, lo que ha  desesperado  al mandatario Duque, que  quiere a toda costa evitar que se germinen   coaliciones internacionales en su contra.
Antes  de que  se realice la fumigación a los cultivos  ilícitos   con glifosato, es menester incluso  escuchar  a  diferentes sectores de la sociedad  como  el Congreso de la República, comunidades indígenas, los ejecutivos  locales  en donde se va efectuar la aspersión aérea, la Policía  Nacional, sectores internacionales  de ecología y de salud, esto  para que se amplíe el radio de  responsabilidad  en su grado de profesionalidad.
Desde  esta columna periodística estaré siguiendo el proceso de fumigación  a las plantas drogas  en  Colombia,  con el propósito de   darles un  concepto claro e independiente a mis selectos lectores  que me leen   desde hace 15 años continuos en este medio de información. Lo hago porque me jacto de  conocer profundamente este tema.

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