Al oído del Alcalde/Habitantes del barrio Juan Domínguez denuncian problemática de alcantarillado

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En medio de calles de polvo, piedra y arena, Pedro Ayala camina frente a un cuerpo de aguas contaminadas y estancadas ubicado justo sobre la propiedad de un aserradero. Frente a las casas de familia que por más de una década han vivido el constante asedio de aguas residuales fluyendo en sus calles y entrando en las viviendas cuando los inviernos golpean, soportando los olores desagradables, los mosquitos sobre sus niños, año tras año, así soportan esta situación los moradores del barrio Juan Domínguez, sin que la Alcaldía tome cartas en el asunto.

Historia

En la administración del exalcalde Franco Asís Castellanos, ante la condición del sector, por no tener caño donde fluyeran los desperdicios líquidos, se realizó el diseño de de una subestación de aguas negras en el barrio Juan Domínguez, con la idea de aliviar la permanente problemática de toda la parte sudoriental del municipio y en consecuencia del desborde de las aguas negras salidas de una zanja ubicada entre la calle 11 con carrera 15A. Sin embargo, esto no sería la solución definitiva, pues al finalizar el periodo de gobierno responsable de este proyecto, el abandono por parte de la Alcaldía de Soledad fue indignante y desmoralizante para estos ciudadanos.

Por más de siete años, tiempo en el que han esperado soluciones, las aguas residuales no dejan de causar inconvenientes para los vecinos y familias de este sector. Pedro Ayala, presidente de la junta comunal del barrio Juan Domínguez, denunció que “el alcalde caprichosamente ha parado la obra o no la ha continuado hace más de un año y medio. Por eso queremos denunciar de manera puntual esta situación. Hoy sabemos que están en ley de garantías, pero esta contratación tiene más de siete años. Estamos preocupados. Hay niños con diarrea, vómito, mosquitos y enfermedades”.

Se han presentado soluciones transitorias por parte de la Triple A, la cual recoge y desvía las aguas con maquinarias para que estas no lleguen a las casas, sin embargo esto no es suficiente para los afectados, pues estas medidas no garantizan la salubridad básica que demandan.

Jorge De la Hoz, habitante del barrio Juan Domínguez, dio su opinión del problema, “el mal servicio del alcantarillado. Estas aguas de alcantarilla están permanentemente en la calle, en las entradas de las casas. Están las tuberías, pero están detenidas allí. Por mi casa son solo 4 las que tienen alcantarillado y les dan un mal servicio, las otras 50 no tienen, las tuberías no tienen capacidad para las aguas que llegan”.

Cuando lleguen las lluvias…

El anterior panorama, no es equivalente a la tragedia que sufren muchas de estas familias en medio de las épocas invernales. Casas llenas de aguas negras hasta la mitad, pérdida de bienes materiales en medio de una dura situación económica es el recurrente padecimiento de estos soledeños a quienes le habían garantizado una solución y hasta el día de hoy todo siguen igual.

Nayelis Velásquez, habla sobre como fue su experiencia después de la última gran inundación en su casa: “en mi hogar somos siete personas y se nos dañó todo, nevera, camas, nos tocó comprar todo de nuevo. Llegó la Defensa Civil, solo dieron unas compras. Las ayudas todavía no han llegado, eso fue hace un año”.

Todos en ese barrio han vivido de primera mano los problemas causado por este descuido municipal. En el caso de Jaime Sánchez, señala una lámina de hierro tirada en medio de la calle, la cual cumple la función de que las aguas de alcantarilla no lleguen a su casa, anteriormente inundada por una zanja que se encontraba bajo esta pesada lámina. Al igual que Jaime Sánchez, los vecinos del sector buscan respuestas por parte de la Alcaldía, para que cumpla y finalice la obra que requieren con tanta premura.

#DIARIOLALIBERTAD

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