El pelotero Tomás Arrieta, un jonrón inolvidable para el béisbol colombiano

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Era la época de los 40, cuando el pelotero Tomás Arrieta brillaba en cualquier posición del béisbol y era tanta la afición de este deporte, que se jugaba en el campo 11 de Noviembre, hoy donde se encuentra el Coliseo Cubierto Humberto Perea y el campo Obregón, donde está actualmente el Portal del Prado, estos escenarios se llenaban de hinchas de la pelota caliente para ir a ver jugar a este gran pelotero. El gran crítico y comentarista, el maestro Chelo de Castro, bautizó al gran Tomás Arrieta como “El hombre Team del Béisbol” porque jugaba y lo hacía muy bien, en las nueve posiciones, como cátcher vislumbró, en la primera y segunda base sobresalió, en el short stop y en el outfielder era insuperable, como pitcher lo hizo muy bien en la selección Colombia.
Atletas que han engrandecido a la ciudad de Barranquilla hay muchos, sin embargo uno que tiene trascendencia, sin lugar a dudas, fue el gran pelotero Tomás Arrieta, proveniente de una familia numerosa criada en el famoso Barrio Abajo, compuesta por cinco hombres, sobresalieron en este deporte Pablo por su corpulencia física se destacó como cátcher, Julio, Rafael a quien apodaban el ‘Capi’ y Tomás, con ellos tres hermanas, una de ellas la señora Ana Dolores Arrieta de Pahuana, quien se destacó jugando softbol, ella como cátcher sobresalió, madre de mi yerno Uhr Pahuana Arrieta a quien llamo Ben Hur muy cariñosamente, desde esta columna le deseamos que su madre tenga eterna paz en su tumba. Tomás, quien dejó huellas agigantadas del proceder de un deportista y para recordarlo fue construido en tres meses en el año 1945, el Estadio de Béisbol que llevó hasta hace poco su nombre, para que sirviera de escenario a los V Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrado en diciembre de ese mismo año en Barranquilla.
Destacamos a la dinastía de los Arrieta como dinámicos impulsadores del béisbol en Barranquilla, cuyo génesis tuvo como protagonista geográfico al Barrio Abajo, conocido también por toda Colombia como el barrio donde nació el Carnaval de Barranquilla. El maestro deportivo, el señor Chelo de Castro, aseveraba que Tomás Arrieta era fuera de la cancha una persona sencilla, humilde, todo un caballero, como deportista era ejemplar para la sociedad y en especial para la juventud de su época. Los críticos del rey de los deportes comentan “Que no ha existido un pelotero de la talla del gran Tomás Arrieta”.
Ernesto MaCausland, q.e.p.d., de quien guardo un recuerdo especial cuando reunió a varios amigos y periodistas, entre los cuales me contaba, para que lo acompañáramos ante la oficina de la Triple A. por los exagerados aumentos en la tarifa del agua domiciliaria, en una de sus más leídas columnas de El Heraldo, escribió sobre Tomás Arrieta: “Un beisbolista que sobresalió en la disciplina, fue el primer deportista en Colombia en jugar en el exterior, formando parte de la liga de San Antonio del Táchira”, en efecto jugó en la liga venezolana, donde ya se jugaba dentro de la línea profesional, marcando un hit en la historia deportiva de Barranquilla, en el año 1945. Su profesionalismo y buena imagen que dejó en Venezuela, hizo que otros coterráneos suyos, como Carlos ‘Petaca” Rodríguez, y su hermano Rafael ‘Capi’ Arrieta formaran parte de algunos equipos profesionales de Venezuela.
El diamante de la vía 40, con la carrera 54, escenario que fue testigo de la historia del béisbol en la ciudad de Barranquilla por más de 70 años, llevó el nombre del gran pelotero, a la familia Arrieta hay que resaltarla pues dentro de su nicho nacieron patriarcas de la ‘pelota caliente’ hasta que el viejo estadio fue modernizado con mayor capacidad y cobertura recientemente en el año 2018 y colocado el nombre de otro de los grandes beisbolistas: el señor Edgar Rentería, sin embargo en el museo del mismo estadio, quedó para siempre grabado en una posición privilegiada el nombre del gran Tomás Arrieta.
Tomás falleció en el año 1946 por causa de una enfermedad respiratoria, no obstante, sigue viviendo en la nostalgia de los curramberos que amamos el béisbol.

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