Empresarios acosados por la cascada de impuestos

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Definitivamente los contribuyentes colombianos no tienen la vida fácil, a las incesantes reformas tributarias a escala nacional implementadas en los últimos años -cada vez que se inicia un nuevo periodo presidencial- las que no le dan respiro al bolsillo de los ciudadanos, ahora hay que agregarle la permanente aparición de intempestivos incrementos del precio de los combustibles, lo que automáticamente genera el permanente aumento de los precios de los productos esenciales de la “canasta familiar”, tal como el que se anunció por parte del Ministerio de Energía para la gasolina y el ACPM a partir del 1º de Julio, lo que se agrega a la cada vez más numerosa lista de impuestos distritales y departamentales constituyéndose en motivo de tormento para los contribuyentes.

Teniendo en cuenta esta situación, a menudo los diferentes gremios han exteriorizado su desacuerdo con las últimas determinaciones de los gobiernos nacional, departamentales y locales, respecto al tema tributario, entidades que consideran además de inoportuna, inconveniente y desmesurada la posición asumida por el gobierno nacional en torno a este tópico, si tenemos en cuenta el permanente apremio que se observa en las actividades económicas en todo el país.

Hoy traemos a colación la alerta lanzada en días pasados por el presidente del Comité Intergremial del Atlántico, Ricardo Plata, quien en forma airada calificó de muy preocupante la aprobación por parte de la Asamblea Departamental, de un proyecto de ordenanza que obliga a los empresarios del Atlántico a pagar un incremento por todos los actos que se registren en la Cámara de Comercio de Barranquilla, de un 50 por ciento más de lo que venían cancelando, lo cual le está costando a los empresarios de esta sección del país, más de 4.000 millones de pesos que deberán desembolsar gracias a un nuevo impuesto, creado por la Asamblea del Atlántico, lo que tiene a los gremios con la calculadora en la mano.

No se puede negar que Colombia -el país del Sagrado Corazón de Jesús-, es también el campeón en lo que tiene que ver con la cantidad de impuestos que no le dan tregua a los contribuyentes; en el caso de Barranquilla, ante la cascada de tributos existentes, son muchos los empresarios que se han visto en la necesidad de clausurar sus negocios, debido al permanente acoso a que han sido sometidos.

Sabemos perfectamente que el Estado, tal como lo enseña la Constitución Nacional, tiene la potestad de crear y cobrar los impuestos, pero la abultada cantidad de tributos es un aspecto que ha contribuido a que, muchas empresas, se hayan visto en la necesidad de cerrar sus puertas, precisamente por la permanente aparición de cargas tributarias.

Y la lista es interminable: Impuesto predial unificado, valorización, industria y comercio, timbre nacional, rodamiento, impuesto de vigilancia, alumbrado público, impuesto al patrimonio, Impuesto al Valor Agregado -IVA-,estampilla Cari, impuesto a la cerveza, impuesto sobre la renta y complementarios, impuesto a loterías foráneas, 4 por mil, impuesto al consumo de licores, degüello de ganado mayor, impuesto de registro, impuesto sobre vehículos automotores, a ganadores de lotería avisos y tableros, contribuciones parafiscales, impuesto de peaje, copago en las EPS, una cantidad de estampillas, comparendos y otros tantos más; definitivamente los contribuyentes barranquilleros no resisten otro impuesto más.

El hecho que miles de millones de pesos del erario se esfumen hacia las arcas de los corruptos por concepto de coimas, mordidas, comisiones, el cómo voy yo ahí y otras formas de corrupción, está impidiendo que estos lleguen a la ejecución de programas sociales o el desarrollo de planes de beneficio comunitario, lo cual se constituye en un suficiente motivo para que en Diario LA LIBERTAD exhortemos a los entes de control para el cumplimiento del reto de desenmascarar a los inescrupulosos contratistas, que se apropian sin ninguna contemplación de los dineros de los contribuyentes.

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