En la gran final de la Champions League, disputada en el estadio de Wanda de Madrid, España, se enfrentaron dos escuadras inglesas que disputaban el juego más importante del Año.
Por un lado, el Tottenham que había vencido de manera heroica a su rivales, ejemplo, cuando derrotó al Ajax de Holanda en el Minuto de Dios. Al otro lado estaba Liverpool, un onceno estructurado y que había derrotado a uno de los más grandes en la última década, Barcelona, cuando lo venció de una manera muy particular casi en el final del partido.
Y el juego empezó para ambas escuadras que buscaban irse en ventaja y fue el Liverpool por medio de Mohamed Salah, quien se fue en ventaja en el amanecer del juego al convertir de penal a los 2 minutos.

El juego siguió su trámite interesante. Un Tottenham en la búsqueda del empate temprano y poder vencer. Mientras que el cuadro de ‘The Reds’ buscaba más goles para así llegar a consagrase y ser campeones. Al final, la primera etapa terminó con Liverpool ganando por la mínima diferencia.
Para la segunda mitad, Tottenham se hizo amo y señor del partido pero nunca pudo vulnerar al onceno del Liverpool que al acecho esperaba la contra y poder aumentar el marcador.
Y así fue, después de tantas llegadas por parte del onceno del Tottenham, Liverpool en un saque de esquina convirtió. Tras un borbollón, el balón le quedó a Divock Origi, a los 87´ del segundo tiempo. El delantero pateó de costado y venció e infló la malla del onceno de Maurico Pchettino quien intentó marcar el descuento pero terminó perdiendo 2 a 0.
Al final, Liverpool se coronó campeón y sumó así la sexta Champions League en su historia.

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