La desertificación se define como la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas en las regiones.
En el concepto netamente científico, se define como la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas, que cubren un tercio de la superficie del planeta, a la sobrexplotación y el uso inadecuado de la tierra.
Esto, relacionado con la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoria y las malas prácticas que sin duda afectan negativamente la productividad del suelo.
Por eso, cada 17 de junio el mundo celebra el Día Mundial para combatir la desertificación y la sequía con el fin de combatir el fenómeno a nivel mundial.
La fecha nos invita entonces a reflexionar sobre la degradación de nuestras tierras, sobre todo en una región como La Guajira donde desde hace varios años se necesita la implementación de una política seria que ayude a frenarla completamente con procesos como el fracking para mejorar la seguridad alimentaria y sequía en aras de combatir y disminuir la pobreza global.
La acción va de la mano con la agenda mundial para el 2030 para el Desarrollo Sostenible que establece a largo plazo proteger el planeta contra la degradación, incluso mediante el consumo y la producción sostenibles. Además, de la gestión de sus recursos naturales y medidas urgentes para hacer frente al cambio climático, de manera que se puedan satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras.

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